Aldo Ferrari: el apoyo europeo sin proyecto desgasta a Ucrania
El historiador italiano, que estudia Rusia desde hace 45 años, sostiene que la UE debería empujar a las partes a negociar y descarta que Putin quiera invadir un país de la OTAN.

En una entrevista con el diario italiano La Verità, el historiador Aldo Ferrari afirmó que el respaldo "incondicional" y sin proyecto de la Unión Europea a Kiev termina por desgastar a Ucrania. Ferrari, que estudia Rusia desde hace 45 años y cuenta que empezó siendo antisoviético, sostuvo que Europa "debería inducir a las partes a negociar".
Una paz lejana
Según Ferrari, a cuatro años de la invasión rusa no hay un camino creíble hacia la paz porque las posiciones son inconciliables. Rusia pretende mucho más que las regiones anexadas en 2022, y Ucrania no quiere negociar fuera de la opción de ingresar a la OTAN y busca recuperar todos sus territorios. Recordó que Putin acaba de declarar que el Donbass es de competencia rusa.
Sobre Donald Trump, dijo que debía mediar pero "aparece confuso e incierto". Del posible encuentro entre Trump, Zelenski y Putin, opinó que ocurrirá cuando las diplomacias alcancen un preacuerdo, y que hoy "nada serio" sucedió en ese sentido.
En el terreno, planteó que Rusia apunta a Sloviansk y Kramatorsk, ciudades muy fortificadas. Los ucranianos resisten, pero, según el historiador, Rusia "prevalecerá", con una lentitud impresionante.
Responsabilidades y errores de cálculo
Ferrari dijo que, sin negar la invasión ni la responsabilidad rusa, la raíz del conflicto está en la expansión de la OTAN hacia el este, que a su juicio "encendió la mecha". Aclaró que no busca justificar a Moscú. Admitió que Putin calculó mal: pensó que los ucranianos no pelearían e invadió con fuerzas insuficientes en 2022. Señaló que Rusia no usó aún la leva generalizada, porque Putin no quiere admitir sus dificultades ante la población, y que los drones ponen a Ucrania en paridad, gracias en parte al nivel tecnológico logrado con ayuda occidental.
Sobre Zelenski, consideró que merece reconocimiento por no huir y motivar al país, pero que "no es tan importante".
Europa, Rusia y el derecho internacional
El historiador sugirió que quizás haya llegado el momento de destinar el dinero a la reconstrucción y no al combate, aun si eso implica, "por una vez", dar la razón al país invasor. Dijo que Europa necesita el gas ruso y que habría que pensar en una arquitectura de paz que devuelva a Putin la condición de socio económico.
Respecto de invitar a Putin al G7 de diciembre, idea que atribuyó a Trump, habló de doble estándar: si se invoca la violación del derecho internacional, también lo violó Estados Unidos en Irak. "No existe una graduación de Estados buenos y malos", afirmó.
Rechazó que Rusia vaya a atacar a otro país europeo: "¿por qué Putin debería invadir un país miembro de la OTAN?". Calificó de "bufalas" las alertas por drones y la supuesta amenaza a Polonia, y las definió como propaganda que puede provocar lo que se quiere evitar. Sobre los disturbios en Milán, dijo que atribuirlos a Rusia es no entender las razones sociales de la protesta. Tampoco quiso afirmar que sea casual que ocurran en Italia, Francia y Albania, cerca de las urnas: "es cómodo gritar a los rusos", dijo, en lugar de resolver el problema.
Una lectura
Las tesis de Ferrari son una postura minoritaria y discutida en Europa, donde gobiernos y buena parte de los analistas sostienen que la amenaza rusa es real. Su planteo deja abiertas preguntas que no abordó: qué garantías tendría Ucrania en una negociación que implique concesiones territoriales y quién las daría. Conviene seguir si surge el preacuerdo diplomático que, según él, es condición para cualquier cumbre.
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