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Domingo 25 de octubre de 2026

Aldo Montano contó el shock anafiláctico que sufrió en un restaurante de Roma

El ex campeón de esgrima, alérgico a las caseínas de la leche, relató en el programa "Verissimo" cómo un error en la cocina casi le cuesta la vida. Su testimonio muestra los riesgos de que una alergia real se trate como un gusto.

Redacción

· 2 min de lectura

Aldo Montano contó el shock anafiláctico que sufrió en un restaurante de Roma
Imagen · Il Fatto Quotidiano

El ex campeón de esgrima Aldo Montano recordó en "Verissimo", durante una charla con la conductora Silvia Toffanin, un episodio en el que corrió peligro de muerte por un shock anafiláctico en un restaurante de Roma.

Montano contó que es alérgico a las caseínas, las proteínas de la leche, desde siempre: su madre lo descubrió cuando tenía ocho meses. "Es una alergia que no hay que subestimar", sostuvo. Según relató, a lo largo de los años sufrió varios shocks anafilácticos, aproximadamente uno cada dos, tres o cuatro años. Como viaja mucho y pasa tiempo fuera de su casa, tiene que comer en restaurantes. "La atención de solito está, pero algunos tienen menos", dijo.

Un aviso que se perdió en el camino

El ex esgrimista describió su rutina de prevención, que calificó de casi obsesiva: avisa a los mozos, avisa a la cocina, entra a la cocina, vuelve a la mesa y regresa a entrar. "Lo hacen todos los alérgicos", afirmó. Para él, el problema es que "en el pasaje de la palabra a veces no se toma en serio una verdadera alergia, que no es cuestión de gusto o de intolerancia".

Aquella noche, dijo, "algo se perdió". Volvió a la cocina a preguntar si su plato y el de su amigo no tenían queso, y le garantizaron que no. "No era así", señaló.

Cuatro minutos hasta el hospital

Según Montano, el shock se desencadena a los diez o quince minutos y, si no se frena rápido, "termina muy mal". Tuvo la suerte de estar en el centro de Roma, a cuatro minutos en moto del hospital Santo Spirito. Él iba a pie, pero su amigo tenía la moto estacionada frente al local. Pensaron en llamar a una ambulancia, pero el amigo dijo: "El Santo Spirito está cerca, subí".

Una lectura

El relato deja ver que, aun con todos los recaudos del paciente, la cadena de comunicación entre salón y cocina puede fallar. En este caso la cercanía del hospital fue determinante. La nota no precisa fecha del episodio ni cómo terminó la atención médica, y tampoco si el restaurante dio explicaciones.

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