Alzheimer en Italia: 55 recomendaciones para reorganizar la atención en tres niveles
Un panel de 13 expertos propone una red coordinada por organismos regionales para acelerar el diagnóstico y preparar la llegada de las nuevas terapias al sistema de salud público. El documento se publicó en la revista Neurological Sciences.
Un documento de consenso del proyecto Rapid, publicado en la revista internacional Neurological Sciences, propone un modelo de red en tres niveles para la atención de la enfermedad de Alzheimer en Italia. Los objetivos son adelantar el diagnóstico, acompañar a las personas durante todo el recorrido de cuidado y ofrecer pautas organizativas para incorporar las nuevas terapias al Servicio sanitario nacional. Según la nota que difundió el proyecto, el panel logró consenso sobre las 55 recomendaciones planteadas.
El trabajo contó con el apoyo de Eisai Italia y la coordinación metodológica de Iqvia. Participaron 13 expertos: 6 neurólogos, 2 geriatras, un neurorradiólogo, un médico de medicina general, 2 especialistas en programación sanitaria y un representante de la Asociación italiana de enfermedad de Alzheimer (Aima).
El punto de partida
Según estimaciones de 2025 de Alzheimer Europe, en Italia viven con demencia unos 1,4 millones de personas, de las cuales alrededor de 600.000 tienen Alzheimer. Los costos se calculan en unos 15.600 millones de euros por año, y cerca del 80% recae directamente sobre las familias.
El diagnóstico y la atención dependen de los Centros para los trastornos cognitivos y las demencias (Cdcd), pero persiste una variabilidad significativa entre regiones en recursos, integración multidisciplinaria y acceso a diagnóstico avanzado. Las nuevas terapias, que modifican el curso de la enfermedad, exigen confirmación biológica del diagnóstico, una evaluación multidisciplinaria de elegibilidad y un seguimiento estructurado con resonancia magnética. Sin repensar la red, advierten los autores, las desigualdades territoriales pueden profundizarse.
El proyecto arrancó con un análisis organizativo en 7 centros de distintas zonas del país, con entrevistas al personal clínico y de gestión. A eso se sumó una revisión de recomendaciones nacionales e internacionales y de modelos de otros países. Las recomendaciones se evaluaron con el método Rand/Ucla de adecuación, una metodología de consenso validada internacionalmente.
Cómo sería la red
El documento plantea un organismo de gobernanza multidisciplinario a escala regional, con un coordinador de red responsable del recorrido diagnóstico-terapéutico, del dimensionamiento según la demanda y del monitoreo con indicadores compartidos.
El primer nivel son los servicios territoriales: el médico de cabecera hace una primera evaluación cognitiva y de fragilidad y deriva a los centros Spoke, si la fragilidad y el deterioro son leves, o a las Unidades de evaluación multidimensional, ubicadas en las Casas de la Comunidad, preferentemente si hay fragilidad severa y demencia avanzada. El segundo nivel son los centros Spoke, que hacen las evaluaciones clínica, neuropsicológica y neurorradiológica y sostienen la atención de todas las personas con deterioro cognitivo leve y demencia, sean o no elegibles para las nuevas terapias.
El tercer nivel son los centros Hub, que completan el diagnóstico y evalúan en equipo la elegibilidad al tratamiento. Si están formalmente autorizados, se encargan de la prescripción, la administración y el seguimiento. El modelo se apoya en la red existente: cada Cdcd puede funcionar como Spoke o como Hub según sus competencias, su madurez organizativa y sus recursos.
Las nuevas terapias
Para los tratamientos, el texto recomienda que las regiones definan, junto con el ministerio de Salud, requisitos estructurales, organizativos y profesionales claros y verificables para los Hub. También propone programar los volúmenes según la capacidad declarada por los centros en infusiones, controles y resonancias, y garantizar al paciente el acceso al Hub de su zona de residencia.
Para homogeneizar los recorridos, plantea protocolos comunes de resonancia y evaluación neuropsicológica, formatos uniformes de informe de biomarcadores y la incorporación gradual de biomarcadores en plasma. La telemedicina podría ayudar a coordinar los niveles y a trasladar algunas actividades hacia servicios más cercanos al paciente. Se prevén además instancias de información y asesoramiento para pacientes y cuidadores.
Las voces
Mario Zappia, profesor de la Universidad de Catania y presidente de la Sociedad italiana de neurología, sostuvo que el Alzheimer "es un desafío sanitario destinado a crecer" y que la llegada de las nuevas terapias vuelve urgente evolucionar los modelos diagnósticos y asistenciales.
Alessandro Padovani, profesor de la Universidad de Brescia y director de Neurología en el Asst Spedali Civili de Brescia, afirmó: "El modelo propuesto no introduce nuevas estructuras". Según dijo, valoriza las existentes y define roles, criterios de derivación y mecanismos de coordinación, con el objetivo de reducir la variabilidad entre territorios.
Patrizia Spadin, de Aima, señaló que la calidad y los tiempos del diagnóstico "dependen todavía demasiado de la región en la que se vive", algo que calificó como "una inequidad que no podemos aceptar".
Lo que queda abierto
El documento se presenta como referencia operativa para las autoridades sanitarias regionales, pero su aplicación requiere medidas coordinadas entre Nación y regiones: la designación formal de los centros Hub y Spoke, la adopción de recorridos compartidos y el fortalecimiento de los servicios territoriales. Son recomendaciones, no normas, y no se precisó con qué plazos ni con qué financiamiento se implementarían. Tampoco está definido qué centros tendrán la autorización para administrar los nuevos tratamientos, el punto del que dependerá si la promesa de equidad se cumple o si la brecha entre regiones se amplía.
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