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Domingo 25 de octubre de 2026

Brasil: la prórroga de la votación abre un escenario inédito y anticipa litigios

El juez Cristiano Zanin extendió el horario de la segunda vuelta por denuncias de falta de transporte público. Juristas advierten sobre su implementación y sobre una posible judicialización.

Redacción

· 2 min de lectura

Brasil: la prórroga de la votación abre un escenario inédito y anticipa litigios
Imagen · La Nacion

El magistrado Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), prorrogó el período de votación en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil tras denuncias de falta de transporte público en distintas ciudades. Especialistas en derecho consultados consideran que la medida dejó la jornada electoral en una situación sin precedentes y puede derivar en una nueva ola de litigios.

Ante las dudas sobre cómo aplicarla, Zanin aclaró al anochecer que la prórroga rige solo para las urnas que aún no habían sido cerradas.

Demoras en la reacción

Antes de resolver, Zanin había enviado un comunicado a Kassio Nunes Marques, presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE). Según el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Federal Fluminense Gustavo Sampaio, Nunes Marques podría haber decidido por iniciativa propia, pero prefirió consultar al Tribunal Regional Electoral de Bahía sobre el transporte en Salvador.

"Dio un plazo de 30 minutos, pero ya eran las 16.40", afirmó Sampaio. Según su relato, Zanin esperó y, sin respuesta, emitió la resolución, que ya no podía hacerse cumplir. El profesor sostuvo que, sea cual sea el resultado, la situación abre la puerta a disputas judiciales.

Eduardo Damián, abogado y profesor de la Escuela de Magistrados del Estado de Río de Janeiro, indicó que los partidos tardaron en actuar. "Si se cuenta con inspectores y delegados de las coaliciones de todo el país encargados de verificar cualquier ilegalidad o incidente, esto debería haberse anunciado con antelación para dar tiempo a su implementación", dijo.

Dudas sobre la aplicación

Wallace Corbo, profesor de Derecho Público en la Uerj, estimó que la decisión fue correcta, pero planteó interrogantes operativos. Cada tribunal regional deberá determinar con rapidez qué centros pueden aún recibir votantes y orientar sobre cómo recolectar los votos. "Una urna electrónica que ya ha sido cerrada no puede reabrirse", explicó.

Corbo atribuyó la demora de los partidos a la información dispersa que debían reunir y consideró menos justificable la del TSE. "Lamentablemente, es probable que haya litigios", afirmó.

Felipe Fonte, profesor de la FGV-Río, señaló que la cercanía de la decisión con la hora prevista de cierre aumenta la incertidumbre. "Se ha vuelto imposible cumplir con esto en muchas zonas electorales. No tenemos precedentes en el derecho constitucional brasileño para algo así", dijo, y agregó que aún podría discutirse la idoneidad de la vía elegida para llevar el asunto al STF.

Lo que queda abierto

El conflicto no gira tanto en torno a la medida en sí como a su momento y su alcance: una prórroga que llega con las urnas ya cerrándose en parte del país produce un trato desigual entre zonas. Queda por verse cuántas mesas pudieron aprovecharla, qué criterios aplicó cada tribunal regional y si alguna de las campañas impugnará el resultado.

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