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Sábado 24 de octubre de 2026

Brasil vota el balotaje entre Lula y Flavio Bolsonaro en un empate técnico

Las últimas encuestas muestran una ventaja mínima del senador sobre el presidente, dentro del margen de error. El resultado definirá el rumbo de la mayor economía sudamericana y el mapa político de la región.

Redacción

· 4 min de lectura

Brasil vota el balotaje entre Lula y Flavio Bolsonaro en un empate técnico
Imagen · La Nacion

Brasil vota este domingo la segunda vuelta en la elección más pareja desde el regreso de la democracia. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), busca un cuarto mandato, el último según dijo, dos días antes de cumplir 81 años. Enfrente está el senador Flavio Bolsonaro, de 45 años, del Partido Liberal (PL) e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, preso por intento de golpe.

Una carrera cerrada

En la primera vuelta del 4 de octubre, Flavio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Lula el 45,16%, unos 2,2 millones de votos de diferencia. Desde entonces la brecha se achicó: el Datafolha del sábado mostró 51% a 49% a favor del senador, tras un 52-48 al inicio de la segunda vuelta y un 50-50 el jueves. La última encuesta de Quaest también dio 51-49.

La historia favorece a Flavio: desde 1989, ningún candidato que terminó segundo en la primera vuelta ganó el balotaje. Pero la tendencia reciente favorece a Lula. En juego están 48,7 millones de electores que no votaron por ninguno de los dos el 4 de octubre, entre ellos votos en blanco o nulos y un récord de 33,4 millones de ausentes. Están habilitados más de 158 millones de brasileños.

Ambos cerraron la campaña con actos masivos. Flavio estuvo en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, y terminó en Barra da Tijuca, en Río de Janeiro. "Hay una tradición: quien gana en San Pablo y en Minas gana en Brasil", dijo. Lula encabezó un acto en Copacabana y cerró en la avenida Paulista, en San Pablo, donde dijo que "jamás imaginé disputar una elección con un mentiroso, miliciano, descalificado como este muchacho". Y planteó: "No es un hombre contra otro hombre, es el modelo de país que uno desea".

Las campañas

Flavio se presentó como el candidato del "cambio" frente a un gobierno desgastado, con la promesa de un recorte de impuestos y mano dura contra el crimen. Tras la primera vuelta sumó el apoyo de Augusto Cury, Ronaldo Caiado y Romeu Zema, que reunieron unos 6,3 millones de votos, y de buena parte del Centrão, el bloque de partidos que define las mayorías en el Congreso. En el último debate le pidió disculpas a Lula por haberlo llamado "nueve dedos".

Llega, sin embargo, con dos investigaciones en el Supremo Tribunal Federal (STF). Una, a cargo del juez André Mendonça, indaga el pedido de 134 millones de reales (unos 27 millones de dólares) al banquero preso Daniel Vorcaro, del Banco Master, para financiar Dark Horse, una película sobre su padre. La otra, a cargo de Alexandre de Moraes, investiga presunto lavado de dinero en su relación con el abogado Willer Tomaz, amigo del candidato.

Lula, tras el golpe de la primera vuelta, recuperó la agenda. El gobierno aprobó el fin de la escala laboral 6x1, anticipó un reajuste del 15% de la Bolsa Familia y lanzó un alivio de deudas, medidas que la oposición calificó de electoralistas. El canal de WhatsApp "Ejército de Lula" superó los 10 millones de inscriptos y mejoró la imagen del gobierno en los sondeos.

Tensión institucional

La justicia tuvo un protagonismo inédito. El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, designado por Jair Bolsonaro, suspendió a pedido de Flavio el canal "Ejército de Lula", y otros jueces revirtieron la medida. Meta fue acusada de perjudicar la campaña de Lula, algo que la empresa niega. El PT pidió al TSE anular la candidatura de Flavio por supuesto favorecimiento en redes, y el bolsonarismo hizo lo propio contra Lula. El tribunal también ordenó retirar un audio de Gustavo Gayer, aliado del senador, que sembraba sospechas de fraude en el Nordeste.

Lo que se juega

La región giró a la derecha con José Antonio Kast en Chile, Rodrigo Paz en Bolivia, Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú. Un triunfo de Flavio, aliado de Javier Milei y Donald Trump, acercaría a Brasilia a la agenda de Washington. Uno de Lula lo dejaría como el último gran referente del progresismo regional.

Si gana Flavio, tendría un Congreso alineado a la derecha como nunca desde la redemocratización: el PL pasó de 99 a 121 diputados y de 15 a 28 senadores. Además podría designar hasta tres jueces del Supremo antes de 2030. También pretende liberar a su padre, que cumple prisión domiciliaria, para la asunción del 5 de enero de 2027.

Si gana Lula, enfrentaría un Parlamento hostil. El Centrão tiene 234 bancas y el Senado rechazó este año a su candidato al Supremo, algo que no ocurría desde 1894. Cualquiera sea el ganador deberá hacer un ajuste que ninguno admitió en campaña, con una deuda pública cercana al 83% del PBI. "El mayor desafío no es ganar, sino terminar el mandato", dijo a O Globo el publicista João Santana, que anticipó crisis "económica, institucional y de gobernabilidad".

Una lectura

Con una diferencia dentro del margen de error y un clima de denuncias cruzadas, el riesgo no se agota en el conteo: cuanto más estrecho sea el resultado, más caro puede resultar aceptar la derrota, y cualquier impugnación llegaría a un tribunal dividido. Queda por ver cómo votarán los casi 49 millones que se abstuvieron en octubre y si el ganador tendrá margen para gobernar un país partido por la mitad.

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