Burnham se muestra abierto a volver a la libre circulación con la UE
El primer ministro británico dijo que restablecerla no es una "línea roja" para las conversaciones. Empresas alemanas reclaman menos trabas desde el Brexit.

El primer ministro británico, Andy Burnham, se mostró abierto a reintroducir la libre circulación de personas con la Unión Europea, según un informe del diario Sunday Times. En una entrevista con el medio, sostuvo que la inmigración al Reino Unido "cambió" desde el Brexit: más extranjeros se instalan de forma permanente en lugar de volver a sus países de origen.
Burnham afirmó que hay que tener un debate muy objetivo sobre el tema, según el diario. Y agregó que la libre circulación no sería una "línea roja" en las conversaciones.
Lo que piden las empresas
El planteo llega cuando las firmas alemanas, a diez años del referéndum del Brexit, todavía chocan con engorrosos trámites fronterizos. Una encuesta de la consultora KPMG y la Cámara de Comercio Británica en Alemania (BCCG) indica que el 71% de las empresas pide al gobierno británico mejores relaciones comerciales y el 73% pide al gobierno alemán menos burocracia. Además, el 53% quiere más movilidad para viajeros de negocios y empleados, y el 49%, procedimientos aduaneros y fronterizos más eficientes.
El comercio de bienes sigue muy por debajo del nivel previo al Brexit. Entre 2015 y 2025 el volumen cayó un 7%, a 118.400 millones de euros anuales, pese a que los precios subieron con fuerza en algunos casos. Por otra parte, el 61% de las empresas consultadas no planea invertir en el Reino Unido este año, y el 35% cita la incertidumbre política como principal obstáculo.
Próximo paso
Burnham ya había dicho varias veces que al Reino Unido le va peor que antes de salir de la UE. El 20 de noviembre se prevé en Bruselas una nueva cumbre entre el gobierno británico y la Unión Europea, donde se esperan más pasos de acercamiento.
La declaración de Burnham no equivale a una propuesta formal: no se precisó qué forma tendría una eventual libre circulación ni qué pediría Londres a cambio. La cumbre de noviembre será la primera ocasión para medir si el gesto se traduce en una negociación concreta, y cuánto margen político tiene el primer ministro para sostenerlo en casa.