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Viernes 23 de octubre de 2026

China recalibra su estrategia en América Latina frente a la presión de Trump

Pekín dejó los préstamos masivos y los megaproyectos por acuerdos más chicos, ligados a sus intereses industriales y exportadores. Mientras tanto, los países de la región toman caminos distintos entre Washington y China.

Redacción

· 3 min de lectura

China recalibra su estrategia en América Latina frente a la presión de Trump
Imagen · Estadao

Pese a la turbulencia que provoca la llamada "Doctrina Donroe" del presidente estadounidense Donald Trump, los factores centrales del vínculo entre China y América Latina siguen en gran parte intactos, según el análisis de un especialista publicado en la prensa brasileña. Pekín continúa enfocado en comprar las materias primas de la región y en exportar a sus mercados. El comercio bilateral creció 3% entre 2024 y 2025, en parte por políticas comerciales de Estados Unidos que empujaron a algunos socios hacia otros mercados.

Menos préstamos, más selectividad

En los últimos años, China cambió los créditos de gran escala y los megaproyectos por acuerdos menores, más directamente vinculados a sus intereses industriales y de exportación. En 2023, cerca del 60% de la inversión extranjera directa china en la región se concentraba en lo que Pekín llama industrias de "Nueva Infraestructura": telecomunicaciones, fintech (servicios financieros digitales) y energía, entre otras.

La tendencia parece acentuarse. China tiene menos capacidad para prestar e invertir afuera, y su 15.º Plan Quinquenal (2026-2030), divulgado en marzo, prioriza las exportaciones y el apoyo a empresas nacionales líderes en sectores clave.

La inversión en instalaciones nuevas (greenfield) crecó casi 400% el año pasado, pero por un solo proyecto: un centro de datos de US$ 39.000 millones respaldado por ByteDance en Brasil. Sin ese caso atípico, la tendencia es claramente a la baja y más concentrada: cerca del 30% del monto de 2024 y 2025 fue a manufactura avanzada y tecnologías de la información y la comunicación.

Déficit comercial y exportaciones en alza

Según datos de la aduana china, desde 2021 las importaciones latinoamericanas desde China superan a las exportaciones de la región hacia ese país. En 2025, el déficit fue de US$ 46.000 millones. El plan quinquenal busca mejorar la calidad del comercio exterior y diversificar mercados, y el autor prevé más exportaciones chinas de todo tipo en los próximos meses: desde vehículos eléctricos y maquinaria hasta productos baratos por comercio electrónico. Con las empresas chinas en una dura guerra de precios interna, incluso los mercados más pequeños sienten el efecto.

Tres caminos nacionales

México se acercó a la línea de Washington: casi duplicó las acciones antidumping contra productos chinos y propuso aranceles sobre más de mil líneas, incluidos autos, textiles y acero. Brasil siguió en buena medida el camino opuesto: profundizó lazos con Pekín en soja, carne vacuna y energía, aun absorbiendo la presión arancelaria estadounidense. Chile parece haber hallado un punto medio: mantiene aranceles sobre acero, calzado y ropa de China y sigue atrayendo inversión china en obra pública y energías renovables.

Cada opción tiene costos. China lanza contrainvestigaciones y advierte contra lo que llama capitulación ante Washington. Estados Unidos, por su parte, pasó en algunos países de evaluar riesgos de seguridad puntuales, como puertos, telecomunicaciones y minerales críticos, a una sospecha casi generalizada sobre todo lo que lidera China. El autor considera improbable que el gobierno de Trump cambie de rumbo, porque en Washington habría consenso en que la coerción económica y militar da resultados.

Una lectura

El panorama muestra a una región con menos margen para equilibrar. Ni Washington ni Pekín ofrecen hoy un socio sin costos: hasta gobiernos alineados con Estados Unidos están cansados de sus presiones, y el entusiasmo por China se enfrió por deudas sin resolver, promesas diplomáticas incumplidas y retornos decepcionantes en manufactura. Queda abierto cómo responderán los votantes a las decisiones de sus líderes y cómo absorberán las economías locales la ola exportadora china, un efecto estructural que hoy queda eclipsado por la agenda de Washington.

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