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Domingo 25 de octubre de 2026

Decenas de miles de israelíes en el exterior viajan para votar el martes

Según una organización estadounidense, hasta 67.000 expatriados volverían para las elecciones, las primeras desde los ataques de Hamás de 2023. Sus efectos en un escenario ajustado son inciertos.

Redacción

· 3 min de lectura

Decenas de miles de israelíes en el exterior viajan para votar el martes
Imagen · The Associated Press

Yael Natra, de 61 años, vivió dos décadas en Canadá sin pensar en volver a Israel para votar: le parecía incorrecto hacerlo en un país donde ya no residía. Este año cambió de idea. Según contó, gastó miles de dólares para viajar casi 10.000 kilómetros desde Toronto hasta Tel Aviv y votar en las elecciones del martes, las primeras desde los ataques liderados por Hamás en 2023 y las guerras posteriores en la región.

La ley israelí exige, en general, votar en persona dentro del país, con excepciones acotadas para diplomáticos y ciertos emisarios oficiales en el exterior. Natra dijo que votará por partidos no alineados con el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu. "El Israel en el que crecí está desapareciendo", afirmó, y citó una democracia erosionada y una sociedad profundamente dividida.

Cuántos viajan

AID Coalition, una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos que busca fortalecer la democracia israelí, estima que decenas de miles de votantes volverán, hasta 67.000 según encuestas a expatriados y datos de registro de su iniciativa "Fly&Vote". Casi la mitad llegaría desde Estados Unidos y el resto desde Europa, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

"No importa en qué lado del espectro político estés, todos ven estas elecciones como críticas", dijo Jonathan Barsade, presidente de la organización.

Israel tiene más de 7,3 millones de votantes registrados, y las encuestas indican una carrera reñida. En elecciones anteriores los márgenes fueron escasos.

Qué votarían

Mairav Zonszein, analista del International Crisis Group, sostuvo que muchos israelíes que se fueron, sobre todo desde el 7 de octubre, están más expuestos al aislamiento y la hostilidad hacia el país, y por eso "probablemente quieran sacar a Netanyahu" del poder. Dahlia Scheindlin, analista estadounidense-israelí, consideró notable la movilización de este año, pero advirtió que no está claro cómo votará el conjunto: "También hay expatriados que vienen a votar por el lado pro-Netanyahu".

El principal rival de Netanyahu es Gadi Eisenkot, político de centro y exjefe del Estado Mayor, que prometió crear una comisión estatal de investigación sobre el 7 de octubre y la conducta de Israel en la guerra, y recomponer los vínculos con los aliados.

Natra, que se define de centroderecha, votó a Netanyahu en los años noventa. Dice que se alejó por la falta de responsabilidad del gobierno ante las fallas que precedieron al 7 de octubre y por su apoyo a la comunidad ultraortodoxa. Su hermana Tamar Ichilov, de 57 años, viaja motivada por las "cosas horribles" que, dijo, Israel hace en Gaza y Cisjordania.

Hadar Susskind, de 53, vuela con cuatro familiares desde Estados Unidos para "reafirmar la democracia de Israel". Pretende que un nuevo gobierno detenga los asentamientos y la violencia de colonos en Cisjordania y permita la reconstrucción en Gaza. Eti Wissotzky Cohen, de 44, se instaló en Reino Unido el año pasado y volvió para votar por el partido de centroizquierda Demócratas; dijo que le gustaría regresar a vivir a Israel, pero que sería difícil con Netanyahu en el poder. Zorik Nitzan, radicado en Canadá hace poco más de una década, definió la votación como "la última oportunidad" de derrotar al movimiento de Netanyahu.

Una emigración récord

Según la Oficina Central de Estadísticas de Israel, un número récord de israelíes emigró en los últimos años, tendencia que comenzó en 2022 y llegó a su pico tras el 7 de octubre.

Con una cifra de viajeros que equivale a menos del 1% del padrón, su peso solo sería decisivo en un resultado muy cerrado, y no hay datos sobre cómo se repartirían sus votos. Los testimonios recogidos apuntan a un sesgo opositor, pero la presencia de votantes oficialistas queda sin medir. Conviene mirar el resultado final y si la diferencia entre bloques es lo bastante chica como para que esta movilización cuente.

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