Saltar al contenido

Domingo 25 de octubre de 2026

Delpini y Avvenire cuestionan la vía represiva ante la violencia juvenil en Italia

El arzobispo de Milán pidió escuchar a los jóvenes y advirtió que la agresividad no se cura solo con represión. El diario de los obispos criticó los nuevos delitos que impulsa el gobierno; desde la derecha, La Verità respondió con dureza.

Redacción

· 3 min de lectura

Delpini y Avvenire cuestionan la vía represiva ante la violencia juvenil en Italia
Imagen · La Verita

El arzobispo de Milán, Mario Delpini, dijo en una entrevista con Repubblica que está «conmocionado» por la violencia de los maranza (jóvenes, a menudo hijos de inmigrantes, asociados a desmanes callejeros en Italia) y de grupos antagonistas. Casi en simultáneo, el diario Avvenire, vinculado a los obispos, publicó un editorial contra el endurecimiento penal que promueve el gobierno. Ambas posiciones fueron cuestionadas por el diario conservador La Verità.

Los dichos de Delpini

«La creación del gueto no pone las condiciones para que los jóvenes que viven en él se conviertan en buenos ciudadanos», afirmó el arzobispo, sin precisar a qué gueto se refería ni quién lo habría creado. Sostuvo además que «la agresividad desatinada no se cura con amenazas y no puede ser solo contenida por la represión».

Delpini expresó «gran reconocimiento» a las fuerzas del orden, que se exponen a la violencia para tranquilizar a los ciudadanos asustados. Pero agregó que hace falta «el conocimiento de las personas y la paciencia de curar las heridas» y de liberarlas de la coraza de la indiferencia, la rabia y la incapacidad de distinguir el bien del mal.

Sobre la desigualdad, señaló que robar a los ricos y romper vidrieras es noticia, mientras que robar a los pobres, ocupar casas, arruinar con la usura o promover el juego de azar no lo es, aunque «es siempre robar». Según dijo, «los ricos saben defenderse» y los pobres no. Opinó que, si hay delincuentes pobres, tienen un problema más hondo que su origen: «la indiferencia, el desconcierto y la agresividad».

También habló de migraciones: según Delpini, la sociedad, la política y «quizás también la Iglesia» no maduraron una comprensión adecuada de un tema «epocal y planetario». Afirmó que «emociones, prejuicios, obstinaciones, miedos» prevalecen sobre las relaciones personales.

Avvenire y los nuevos delitos

En la portada del diario, el economista Vittorio Pelligra, profesor ordinario de política económica, escribió que «no es el miedo a la pena lo que mantiene unida a la ciudad». Para él, la seguridad se funda en la justicia y la concordia, y «la pena es el resguardo extremo, no el fundamento de la vida común».

Pelligra criticó que la política, ante protestas y choques que involucran a menores, vuelva «por un reflejo pavloviano» a anunciar nuevos delitos, prohibiciones y penas más severas, una vía «ya transitada, con poco éxito». Planteó preguntas que, dijo, quedan sin respuesta: qué se quebró en la relación entre jóvenes e instituciones y de dónde nace una rabia que a veces solo encuentra el idioma del caos.

La réplica de La Verità

El diario conservador sostuvo que los obispos hablan como sociólogos progresistas y objetó que no haya mención a la responsabilidad individual, a las culturas de pertenencia o a las familias. Cuestionó que la Iglesia proponga escuchar en lugar de guiar y planteó que «no hace falta escucha, hace falta una guía». También atribuyó a la izquierda milanesa responsabilidad en un modelo de ciudad excluyente. Son valoraciones propias de ese medio.

Una lectura

El cruce muestra a la Iglesia italiana tomando posición en el debate sobre seguridad justo cuando el gobierno anuncia más penas. Los planteos eclesiásticos son generales: no precisaron qué medidas concretas rechazan ni qué alternativas proponen más allá de la escucha. Queda por ver si la discusión pasa de los principios al contenido de las normas y cómo responde el Ejecutivo.

Archivada en

Fuente de esta nota