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Domingo 25 de octubre de 2026

Denuncian presión corporativa en el organismo que fija las reglas de emisiones

Según empleados y documentos internos, el CEO del Greenhouse Gas Protocol buscó frenar reglas más estrictas sobre los reclamos verdes de las big tech. El organismo defiende su independencia.

Redacción

· 4 min de lectura

Denuncian presión corporativa en el organismo que fija las reglas de emisiones
Imagen · Financial Times

El director ejecutivo del Greenhouse Gas Protocol, el organismo global que define cómo las empresas miden y declaran sus emisiones, intentó bloquear reglas más estrictas sobre los reclamos ambientales de las grandes tecnológicas, según documentos internos y entrevistas con colegas citados por el Financial Times. El episodio abrió una disputa interna sobre la influencia empresarial en el organismo.

Tim Mohin, ex socio de BCG, asumió este año como primer CEO del Protocolo. Según las fuentes, promovió un mayor alineamiento del organismo con las posturas de grandes compañías, entre ellas Amazon y Meta.

Una regla en disputa

Los estándares del Protocolo son la base de las normas de divulgación de emisiones de la Unión Europea, California y las International Financial Reporting Standards, lo que lo expone al lobby de sectores como el tecnológico y el de petróleo y gas.

El debate más controvertido es hasta qué punto las empresas grandes consumidoras de electricidad pueden "compensar" las emisiones de la energía generada con petróleo, gas y carbón. Con el aumento de la demanda de los centros de datos de inteligencia artificial, Amazon, Microsoft, Meta y Google sostienen que sus inversiones en energías limpias pueden, en los hechos, cancelar su aporte al calentamiento global.

El año pasado el Protocolo propuso reglas de divulgación más estrictas, seguidas de una consulta pública. Exigirían que las empresas inviertan en energía producida aproximadamente al mismo tiempo y en el mismo mercado eléctrico que la que consumen. Google expresó su apoyo a esa posición. La versión actualizada del estándar se espera para 2028, tras seis años de consultas.

Lo que cuentan los empleados

Según personas familiares con el proceso, antes de asumir Mohin se quejó de que los científicos y técnicos del organismo estaban "sesgados" contra las empresas. Ya como CEO, pidió al personal que considerara cambios que debilitarían los estándares propuestos, y citó preocupaciones de miembros corporativos del Independent Standards Board.

Además, planeaba asistir a una reunión con representantes de grandes empresas de consumo y tecnología, entre ellas Amazon y Google, para tratar su preocupación común. Funcionarios senior lo convencieron de no ir, por la ausencia de especialistas y porque se lo vería abierto al lobby a puerta cerrada. "Había preocupación de que se estaba yendo por su cuenta", dijo un integrante del personal. Otro asesor señaló: "No es si deberían reunirse, el problema es cómo, y con cuánta transparencia".

Pocos días después de la fecha prevista, un representante de Amazon asistió con Mohin a una reunión de donantes del Protocolo, según actas publicadas en línea.

En abril y mayo, Pankaj Bhatia, entonces director global con 20 años en el organismo, envió dos cartas a la conducción advirtiendo del riesgo de "captura corporativa". La segunda mencionaba un empuje a minimizar los hallazgos científicos, una creciente dependencia de BCG y conflictos de interés en la reforma de gobernanza propuesta por Mohin. Colegas y asesores dijeron al FT que comparten esas preocupaciones. Bhatia ya se retiró.

El rol previo de Mohin

Mohin diseñó el año pasado un programa de reforma de gobernanza del Protocolo como socio de BCG, según las fuentes. Habría participado en redactar la descripción del cargo de CEO que luego ocupó y sostuvo que el puesto debía poder moldear los estándares según la perspectiva de las empresas, lo que se llamó "criterio de aceptación de mercado".

El Protocolo respondió que sus fundadoras, el World Resources Institute y el World Business Council for Sustainable Development, fueron las "decisoras finales" del diseño de gobernanza y del perfil del cargo, y que la consultoría de Mohin apoyó trabajo "encargado y dirigido" por la conducción.

Una revisión externa encargada por la Fundación Ikea, uno de los mayores financiadores, advirtió el mes pasado que la fuerte representación corporativa en dos comités de gobierno amenaza su "independencia y credibilidad".

Las respuestas

El Protocolo afirmó que sus estándares surgen de un proceso transparente que reúne a científicos, sociedad civil, gobiernos y empresas, y que "ningún actor puede influir indebidamente en los resultados". Mohin dijo que la gobernanza no le permite votar nuevos estándares y que "los nuevos líderes en roles recién creados tienen la obligación de escuchar atentamente a todos los actores". Según el organismo, desde que asumió se reunió con ONG, grupos industriales y empresas.

Google y Meta no respondieron; Amazon, Microsoft y BCG declinaron comentar. Entre los financiadores del Protocolo figuran Deloitte, EY, KPMG, Apple, Google, Meta y Microsoft, y se evalúa convertirlo en una entidad legal separada.

Una lectura

La disputa expone una tensión de fondo: un estándar que usan reguladores de todo el mundo depende en parte del dinero y la participación de las compañías que debe controlar. Que Mohin no vote no resuelve si influye en la agenda. Queda por ver cómo quedará la regla sobre compensación de energía y si la eventual separación legal del organismo cambia su esquema de gobierno.

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