"Die Sterne", el poema de Edith Södergran que se rompe en pedazos
En la Frankfurter Anthologie, el crítico Rüdiger Görner relee un poema de 1916 de la autora finlandesa en lengua sueca, figura central del modernismo nórdico y hoy casi olvidada.

El poema "Die Sterne" ("Las estrellas") pertenece al primer libro de Edith Södergran, publicado en 1916. Rüdiger Görner lo analiza en la Frankfurter Anthologie, el espacio del diario Frankfurter Allgemeine dedicado a comentar poemas. Su punto de partida es que los poemas verdaderos hablan por sí mismos, aun si el lector no sabe nada de la autora.
Una autora de vida breve
Södergran nació en 1892 en San Petersburgo y murió en 1923 en Raivola, Carelia, a causa de la tuberculosis y de una insuficiencia cardíaca. En cinco libros de poesía se afirmó como una de las principales modernistas del norte de Europa. Según Görner, tuvo gran influencia en la poesía nórdica y hoy está casi olvidada.
La autora se entusiasmó con el sentimiento dionisíaco del mundo de Nietzsche, luego con la teosofía de Rudolf Steiner, basada en la reencarnación, y por último con el Nuevo Testamento. Su modelo poético fue Else Lasker-Schüler. Entre otros, Nelly Sachs y Hans Magnus Enzensberger la tradujeron al alemán, lengua que ella misma dominaba, igual que muchas otras. Görner recuerda además que fue políticamente lúcida: en junio de 1919 consideró desastrosas las condiciones de paz de Versalles y escribió: "Si pudiera redactar un llamamiento y reunir así voces de protesta, lo haría".
Cómo está construido el poema
Según Görner, el comienzo es casi silencioso, como la noche misma, y de aire neorromántico. Sugiere una repetición, un pequeño ritual, de modo que el lector completa mentalmente un "siempre": siempre que llega la noche. La voz poética espera en la escalera y escucha. Las estrellas "revolotean" en el jardín, como luciérnagas, mientras ella permanece sola en la oscuridad.
Después llega un giro inesperado: una exclamación dirigida a un interlocutor ausente, o a la propia voz, anuncia que una estrella cayó con un sonido, como un resto de la música de las esferas. La estrella se estrella en el jardín y no hay manera de salvarla. La advertencia de no pisar el pasto con los pies descalzos, y el signo de exclamación, presente también en el original, pueden leerse, dice Görner, como parte del repertorio expresionista de la poeta o como el inicio del desencanto y el quiebre de un hecho delicado. El poema termina con la palabra sueca skärvor, "añicos": fragmentos de una confesión de sentimiento romántico.
El crítico destaca la tensión discreta y el contraste entre los verbos de movimiento (estar de pie, caer), además de imágenes simples pero intensas. La llegada de la noche puede ser consoladora o pesadillesca, y puede significar la fragmentación de la estrella, símbolo de esperanza, literalmente ante los propios pies.
Entre Dionisos y la estrella caída
Görner vincula el poema con el deseo de Södergran de "tormenta, sufrimiento y embarazo" y con su idea de que de ella brotaban "llamas". Tres años después, la autora se preguntó en una carta si solo Nietzsche podía recorrer el camino hacia lo dionisíaco. A su amiga y crítica, la dramaturga Hargar Olsson, le escribió: "Si no puedo cantar a Dionisos, soy la más infeliz de las criaturas". Para Görner, la llama que se consume a sí misma, como se veía Nietzsche, se vuelve en este poema una estrella que se destruye al caer, pero que deja una señal luminosa.
La versión en alemán citada es de Christiane Grosz, que elige el participio "lauschend" ("escuchando"), algo más emotivo que el original sueco, que dice sencillamente "estoy en la escalera y escucho". El poema integra la antología "Klauenspur. Gedichte und Briefe", editada por Richard Pietraß (Reclam Leipzig, 1990), hoy agotada.
Una lectura
La edición agotada de esa antología sugiere que el olvido señalado por Görner tiene correlato concreto en el acceso a la obra en alemán. El poema, de siete versos, condensa lo que el crítico le atribuye a Södergran: un romanticismo que se quiebra y, aun así, deja luz. Queda abierta la pregunta de si el interés por autores como ella alcanza para volver a traducirla y reeditarla.
Archivada en