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Lunes 26 de octubre de 2026

El canciller eslovaco viaja a Moscú y la oposición lo acusa de traición

Juraj Blanar se reunió con Serguéi Lavrov y participó de la reactivación de la comisión económica bilateral, frenada tras la invasión rusa a Ucrania. En Bratislava, la oposición lo criticó con dureza.

Redacción

· 1 min de lectura

El canciller eslovaco viaja a Moscú y la oposición lo acusa de traición
Imagen · Der Spiegel

El canciller de Eslovaquia, Juraj Blanar, viajó a Moscú con una delegación empresarial, se reunió con su par ruso, Serguéi Lavrov, y participó de la sesión de la comisión económica mixta eslovaco-rusa. El organismo no se reunía desde hacía cinco años: las conversaciones habían quedado congeladas cuando Rusia atacó a Ucrania.

Blanar pertenece a Smer-SD (Dirección – Socialdemocracia Eslovaca), el partido de izquierda nacionalista del primer ministro Robert Fico. Su viaje le valió fuertes críticas dentro del país.

Las críticas de la oposición

El opositor conservador y populista Gabor Grendel calificó la visita de "vergüenza internacional" para Eslovaquia y sostuvo que, de todos modos, no traerá "petróleo y gas más baratos". El ex canciller liberal Ivan Korcok llamó a Blanar "sepulturero de la política exterior eslovaca". Otros dirigentes opositores también lo cuestionaron y lo acusaron, entre otras cosas, de "traición".

La defensa del Gobierno

En un comunicado de la cancillería en Bratislava, Blanar justificó la reactivación de la comisión por necesidades económicas. Según el texto, "la República Eslovaca seguirá persiguiendo sus intereses nacionales y desarrollando la cooperación con la Federación Rusa en los ámbitos que no están afectados por las sanciones (de la UE)". El ministro agregó que, pese a la condena firme de la guerra de agresión, contraria al derecho internacional, Eslovaquia quiere mantener el diálogo con Rusia.

Dependencia energética

Eslovaquia depende de los suministros energéticos rusos más que otros países de la Unión Europea. Fico ya había criticado en varias ocasiones que las sanciones europeas sobre el gas, el petróleo y el uranio perjudicaban más a su país que a la propia Rusia.

La discusión muestra una tensión de fondo: el Gobierno presenta el acercamiento como pragmatismo dentro del marco de sanciones, mientras la oposición lo ve como un costo de reputación sin beneficios concretos. Queda abierto qué acuerdos surgirán de la comisión y si habrá algún efecto sobre los precios de la energía, algo que ni el comunicado ni los críticos precisaron.

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