El Caribe reclama reparaciones y cuestiona a la monarquía antes de la visita de Carlos III
El rey inicia este martes en Bahamas un viaje de nueve días por la región, donde crecen los pedidos de disculpas y compensación por la esclavitud y de mayor independencia respecto de Londres.
Carlos III y la reina Camila comenzarán esta semana una gira de nueve días por el Caribe, y la región llega con reclamos: reparaciones por la esclavitud, una disculpa formal de Gran Bretaña por su papel en la trata y más autonomía respecto de la antigua potencia colonial.
El Comité Nacional de Reparaciones de Bahamas anticipó lo que, a su juicio, espera al monarca: "Escuelas vaciadas de chicos que estarán parados bajo el sol saludando a la Corona que se llevó todo a sus ancestros y vuelve sonriendo".
Bahamas, primera escala
Carlos visitará Bahamas el martes. Su última visita oficial al archipiélago fue en julio de 1973, cuando, como príncipe, entregó la independencia y puso fin a 300 años de dominio británico. Bahamas sigue siendo un reino de la Mancomunidad de Naciones, junto con otros seis países caribeños que lo reconocen como rey y jefe de Estado.
Está previsto que visite Clifford Park, donde se izó por primera vez, hace más de medio siglo, la bandera negra, turquesa y amarilla. Niambi Hall Campbell-Dean, presidenta del comité, planteó: "¿Por qué todavía tenemos un rey? ¿Qué representa realmente esta persona para nosotros? ¿Por qué viene y cómo nos beneficiará?". Profesora de psicología de la Universidad de Bahamas, contó que sus estudiantes no se mostraron entusiasmados con la visita.
Los líderes caribeños llevan años reclamando una disculpa y reparaciones. A principios de septiembre, Jamaica llevó su caso ante Carlos, y desde entonces fue remitido al máximo tribunal de apelación del Reino Unido para la isla, una maniobra legal sin precedentes. El gobierno británico rechazó de manera sistemática ambos pedidos.
Guyana y la rebelión de 1823
Tras tres días en Bahamas, el rey viajará a Guyana, escenario en 1823 de una de las mayores revueltas de esclavizados de la región, la rebelión de Demerara, en la plantación del padre del ex primer ministro británico William Gladstone. Murieron más de 200 esclavizados; a varios los decapitaron y exhibieron sus cabezas en postes.
El presidente guyanés, Irfaan Ali, dijo a ITV News que Carlos "reconoció con razón la esclavitud como los días más oscuros de la historia de la humanidad". Agregó: "Avanzar hacia la disculpa es el siguiente paso. Explotaron la región. Destruyeron vidas. Crearon subdesarrollo".
Carlos se reunirá con Ali y con los toshaos, autoridades electas de las aldeas amerindias. Nikita Miller, toshao de Chinese Landing, comunidad del norte del país, dijo que no la invitaron. Su comunidad enfrenta desde hace décadas un conflicto de tierras con mineros que buscan oro. "Queremos que el gobierno respete los derechos indígenas", afirmó. Cree que la visita puede ayudar al país, pero no a las aldeas amerindias.
Después de dos días en Guyana, el rey irá a Antigua y Barbuda a la reunión de jefes de gobierno de la Mancomunidad, con líderes de 56 países. Se prevé que se hable de clima, comercio y desarrollo, aunque algunos dirigentes caribeños dijeron que las reparaciones deberían dominar la agenda.
Jamaica, fuera del itinerario
Jamaica, visitada históricamente por la realeza, no figura esta vez. Steven Bennett, rastafari de 51 años, opinó: "Queremos justicia, no un desfile". Jamaica busca desde hace años destituir a Carlos como jefe de Estado y convertirse en república, como hizo Barbados en 2021.
Antonio Williams, estudiante de 25 años, sostuvo que el Palacio de Buckingham "leyó el ambiente" tras lo que calificó como un desastre de relaciones públicas de la gira de 2022 de los príncipes de Gales, que enfrentó protestas y reclamos de reparaciones. Hermine Reid, de 68 años y ex empleada pública, recordó con cariño las visitas de Isabel II, y dijo que ve con tristeza el deterioro del vínculo, aunque cree que "Jamaica está creciendo y trazando su propio rumbo".
Una lectura
La gira combina un gesto de acercamiento con un terreno incómodo: el rey no tiene en agenda a Jamaica, el país más avanzado en el reclamo, y Londres mantiene su negativa a pedir disculpas o reparar. Queda abierto si Carlos hará algún pronunciamiento sobre la esclavitud y cómo responderán las cumbres de la Mancomunidad a un pedido que algunos líderes quieren en el centro de la mesa. También si los reclamos internos, como el de las comunidades amerindias de Guyana, encuentran espacio.
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