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Lunes 26 de octubre de 2026

El colapso de Kompany reabre el debate sobre la carga de los entrenadores

El técnico del Bayern Múnich se descompensó en el predio de entrenamiento y estará semanas afuera. En el fútbol profesional se mide el pulso de los jugadores, pero casi nadie controla el desgaste de quienes los dirigen.

Redacción

· 2 min de lectura

El colapso de Kompany reabre el debate sobre la carga de los entrenadores
Imagen · Frankfurter Allgemeine

Vincent Kompany, entrenador del Bayern Múnich, se descompensó el viernes en el predio de entrenamiento del club. Está internado y, según se estima, faltará durante varias semanas.

El episodio le dio un marco a una discusión que el fútbol casi no tuvo: quién cuida a los técnicos. "¿Quién cuida al entrenador cuando el entrenador no se cuida solo ni cuida a su familia?", se preguntó Niko Kovač, DT de Borussia Dortmund, tras el colapso de su colega.

Datos para los jugadores, intuición para los técnicos

Con calendarios que para los futbolistas de elite llegan a 80 partidos por año, la llamada "gestión de la carga" se volvió un argumento habitual cuando una figura queda en el banco. Los cuerpos médicos analizan datos, calculan probabilidades de lesión y ajustan planes de sueño y alimentación.

Para los entrenadores no existe algo equivalente. Viajes, expectativas, jornadas de 13 horas, responsabilidad y exposición pública constante forman una exigencia que no tiene un esquema de control. Los técnicos conviven a diario con médicos y dialogan con las dirigencias, que en teoría podrían notar cuánto pesa todo eso sobre quien muchos clubes consideran su empleado más importante.

Hay antecedentes de desgaste. En Friburgo, según versiones de gente del club, la renuncia de Christian Streich fue un acto de autoprotección. Jürgen Klopp, al cerrar su ciclo en el Liverpool, dijo que funcionaba "como un auto de carrera" que todavía podía ir rápido, pero agregó: "Soy el único que ve que el indicador de combustible baja".

Una propuesta concreta

Una lectura publicada por el diario alemán Frankfurter Allgemeine plantea medidas simples: que un entrenador jefe tome una semana extra de descanso en plena etapa intensa, antes de que haya una emergencia. Sostiene que los cuerpos técnicos son hoy lo bastante grandes y capaces para manejar dos partidos, por ejemplo en Augsburgo y en Stavanger, sin su jefe.

La lógica actual es otra: si hay resultados, el éxito repone la energía; si no, se cambia al técnico. Esa cultura no es nueva y difícilmente cambie de fondo.

Qué queda abierto

El caso de Kompany no tiene aún precisiones públicas sobre las causas ni sobre los plazos de regreso. Lo que sí deja es una incongruencia: una industria que invierte fortunas en exprimir porcentajes de rendimiento no desarrolló herramientas para medir el desgaste de una pieza clave. Habrá que ver si el episodio mueve a los clubes a incorporar esos instrumentos o si queda como un sobresalto más en el calendario.

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