# En la selva de Surinam, los tallistas saamaka resisten el avance de la minería de oro

> En la aldea de Piki Seei, los artesanos del tembe intentan que los jóvenes sigan el oficio, mientras la minería y la tala atraen a los hombres y degradan el bosque que les da la madera.

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- Publicada: 26 oct 2026, 10:20 (2026-10-26T13:20:49.746Z)
- Actualizada: 26 oct 2026, 10:20 (2026-10-26T13:20:49.762Z)
- Firma: Redacción de Republisher
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En Piki Seei, aldea del interior selvático de Surinam conocida oficialmente como Pikin Slee, Alingo Doekoe, de 63 años, se para sobre un enorme bloque de madera y lo trabaja con un pico tradicional. Está tallando un tablero para Adji-boto, un juego saamaka con raíces en África occidental. Es parte del tembe, la tradición saamaka de talla y arte decorativo.

Los saamaka son uno de los seis pueblos tribales de Surinam cuyos antepasados escaparon de la esclavitud durante el dominio colonial neerlandés y formaron comunidades independientes en el interior boscoso hace más de tres siglos. El tembe, practicado sobre todo por hombres y transmitido de padres y mayores a los más jóvenes, aparece en bancos, remos, botes, peines, puertas y en las casas de madera a orillas del río.

## Un saber en la madera

Los diseños geométricos del tembe pueden llevar significados e historias. Doekoe integra Totomboti, un colectivo de Piki Seei que reúne a tallistas y busca transmitir el conocimiento cultural a las nuevas generaciones. Varios de sus integrantes son rastafaris, una fe con fuerte presencia en la aldea. Doekoe contó que él y otros hombres la adoptaron al advertir similitudes con sus propias tradiciones espirituales y su conocimiento del mundo natural.

Según Doekoe, usan árboles caídos cuando pueden y a veces talan otros, cuidando de limitar el impacto. El colectivo afirma que sus artesanos emplean solo uno o dos troncos por año, de maderas duras elegidas selectivamente.

«Hay conocimiento oculto en nuestro arte», dijo Doekoe. Josasath Liefde, de 50 años, aprendió de su padre y hace bancos, remos y botes de hasta 15 metros. «Si tenés que irte de este lugar, necesitás un bote, y la madera para hacerlo sale de este bosque. Entonces, este es nuestro sustento», explicó.

## El oro como alternativa

La minería y la tala, legales e ilegales, se expandieron por el interior de Surinam. Ofrecen ingresos, pero con riesgos y daño ambiental. Doekoe a veces pasa dos meses sin vender nada y dijo que los jóvenes ven volver a otros de su edad desde los yacimientos con dinero para comprar autos y otros bienes.

Un minero saamaka, que habló bajo condición de anonimato por temor a represalias de sus empleadores, perdió un brazo en 2016 cuando una excavadora se lo aplastó en una mina. Volvió igual al trabajo: tiene una meta y cree que puede alcanzarla así. Mantiene a dos adultos y cinco chicos y quiere ampliar una granja de pollos en un terreno propio. Antes tallaba peines tradicionales; contó que muchos de los árboles que usaba fueron talados, lo que obliga a ir más lejos por madera, y que ya no puede hacerlos. «Hay definitivamente presión sobre los jóvenes para meterse en la minería. Cada uno tiene que abrirse su camino», dijo.

Liefde lo ve distinto: advirtió a sus hijos contra los yacimientos y dijo que algunos jóvenes que se fueron a trabajar murieron. «El que se va puede verlo como una oportunidad para él. Yo lo veo como una pérdida para la aldea», sostuvo.

## Enseñar para retener

Tallistas vinculados a Totomboti organizan clases fuera del horario escolar para que los chicos aprendan a medir y dar forma a la madera. El Museo Saamaka de la aldea exhibe y vende piezas, y los visitantes de afuera son otro mercado. Doekoe dijo que el turismo puede incentivar a los artistas a quedarse, aunque preservar el oficio no se reduce a vender. Hay días en que los hombres dejan las herramientas para sentarse a intercambiar ideas y contar historias de los ancestros. «Es espiritual, y es vida», dijo.

Todavía llegan jóvenes a pedirle que les enseñe; a un principiante puede empezarlo con un peine. Doekoe advirtió que la minería y la tala dejan un daño que cree irreversible, porque transforman los cursos de agua y destruyen las condiciones para que el bosque se regenere. «El bosque ya no es el mismo y nunca volverá a ser lo que Dios creó», afirmó.

## Una tensión sin salida simple

El caso muestra que la continuidad del tembe depende de dos frentes a la vez: que haya ingresos locales capaces de competir con el oro y que el bosque conserve la madera. Las dos cosas se debilitan juntas, ya que la minería quita brazos y árboles. Queda abierto cuánto pueden sostener el turismo, el museo y las clases frente a una actividad que ofrece dinero rápido, y qué dimensión real tiene hoy la salida de jóvenes de la aldea, un dato que no se precisó.

## Fuentes

- [In Suriname's rainforest, Saamaka woodcarvers face the pull of gold mining and logging](https://apnews.com/article/suriname-saamaka-wood-carving-deforestation-mining-bf9d5bfde7c534b4b708363bfd8a9719) (The Associated Press, 26 oct 2026, Inglés)