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Lunes 26 de octubre de 2026

Encuestas electorales falsas sacuden a Estados Unidos antes de las legislativas

Dos firmas inventaron sondeos que llegaron a medios de peso y a campañas. Trump y la FCC usaron el escándalo para reforzar su ataque a la prensa.

Redacción

· 3 min de lectura

Encuestas electorales falsas sacuden a Estados Unidos antes de las legislativas
Imagen · Frankfurter Allgemeine

A pocos días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre en Estados Unidos, se descubrió que dos supuestos institutos de opinión pública difundieron encuestas falsas. En algunos casos, medios reconocidos publicaron sus números. Donald Trump y Brendan Carr, titular de la agencia reguladora de medios FCC, aprovecharon el episodio de inmediato.

Los dos casos

En agosto, la firma Median Strategies publicó sondeos según los cuales la alcaldesa de Los Angeles, Karen Bass, aventajaba por casi doce puntos a su rival Nithya Raman. Bass lo celebró en redes: "¡Estamos agarrando impulso! Terminemos el trabajo, L.A.!". La encuesta era falsa. Cuando el Los Angeles Times indagó, los responsables dijeron que se trataba de un "experimento social" para estudiar "cómo se puede difundir una supuesta información de encuestas sin verificación independiente". El equipo de Bass se defendió diciendo que los datos habían sido "publicados en los medios"; se refería a la California Post, un diario conservador del grupo News Corp. de Rupert Murdoch.

La segunda firma, Wedgewood Polls, tuvo más alcance: The New York Times, Politico y MS Now recogieron sus datos. Entre ellos, uno que ubicaba a Francesca Hong más de veinte puntos por encima de David Crowley en la primaria demócrata a gobernador de Wisconsin. Ganó Crowley. Wedgewood también habló de un proyecto para exponer las "debilidades de la industria de las encuestas", pero lo hizo recién cuando el sitio Fifty Plus One le pidió detalles metodológicos y lanzó un control. La firma decía haber usado el servicio Pollfish; Fifty Plus One encargó allí su propia encuesta, comparó resultados y concluyó que Wedgewood había inventado sus cifras.

Cómo pasaron los filtros

Según el Times, para ser considerados en su cobertura, los sondeos de firmas pequeñas deben cumplir dos de tres criterios: precisión en elecciones previas, pertenencia a una asociación profesional del sector y muestras probabilísticas. El diario dijo en una nota de redacción que Wedgewood había pasado esa validación, pero los datos con que lo hizo eran igualmente falsos. Debió retirar quince series de Wedgewood, de entre junio y octubre, de su página Poll Tracker, y aclaró que no entraron en su cobertura nacional de preferencias para las legislativas. Medios chicos como Urban Milwaukee y Straight Arrow News habían dudado mucho antes; Urban Milwaukee la llamó en agosto un "negocio dudoso".

Nate Silver, fundador de FiveThirtyEight y hoy a cargo del blog Silver Bulletin, dijo: "Espero que terminen presos". Explicó que los datos de Wedgewood producían un "leve sesgo" a favor de candidatos progresistas y que mantiene una lista negra de firmas dudosas. Elliot Morris, de Fifty Plus One, dijo a Time que vigilan "un buen número de nuevas firmas" que publican datos anónimos.

Consecuencias y reacciones

Los efectos fueron concretos. Según la demócrata Mallory McMorrow, un sondeo falso de Wedgewood de junio, que la ubicaba con apoyo de un dígito en el Senado por Michigan, cortó el flujo de donaciones y hundió su campaña. En la primaria demócrata de Michigan, además, varios sondeos daban a Abdul El-Sayed una ventaja de dos dígitos sobre Haley Stevens; ganó por apenas un punto. Se supo que varias encuestas se habían hecho con enlaces por SMS a formularios online, un método que no logra muestras representativas.

El encuestador Chris Wilson dijo a Associated Press que el problema es "mucho más grande que una encuesta falsa": es "más fácil que nunca hacer que números inventados parezcan correctos", y las campañas tienen "todos los incentivos para amplificar información favorable antes de que se verifique".

Trump celebró: "¡Al New York Times lo agarraron!", y sostuvo que el caso confirma que los medios tradicionales difunden noticias falsas. Carr, ante un "aumento significativo" de encuestas "totalmente falsas" para manipular, sin precisar datos, advirtió que la "distorsión de noticias" podría costar licencias de transmisión.

Una lectura

El caso muestra una cadena frágil: firmas sin trayectoria, filtros que pueden burlarse y campañas dispuestas a difundir lo que les conviene. Queda abierto quién estuvo detrás de Wedgewood y con qué fin, más allá de la explicación que dio tras ser descubierta. En X, votantes de ambos bandos hablaron de una operación psicológica del adversario. Lo que conviene seguir es si la amenaza de la FCC pasa de lo verbal a lo concreto y cuánto erosiona la confianza de los indecisos en el sistema electoral, que Trump ya cuestiona.

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