Francia, con bonos al 5% y protestas, enfrenta una crisis de deuda
La tasa a diez años superó el 5% por primera vez desde 2002 y la prima de riesgo frente a Alemania se duplicó en tres meses. Los analistas sostienen que la situación es grave incluso sin la ola de disturbios.

La rentabilidad del bono francés a diez años perforó esta semana el 5%, un nivel que no se veía desde 2002, es decir, ni siquiera durante la crisis del euro. Según el diario Frankfurter Allgemeine, en pocos países se agravó tanto la situación de la deuda como en Francia, y eso ocurre antes de medir el efecto de las protestas masivas del 17 de octubre de 2026, que incluyeron saqueos e incendios.
Un año de deterioro
Hace un año, el 17 de octubre de 2025, el primer ministro Sébastien Lecornu había logrado que los socialistas no derribaran su gobierno minoritario. El precio fue suspender la reforma jubilatoria y aceptar mayores impuestos al patrimonio. Los mercados se calmaron y el CAC 40 se acercó a su récord, aunque S&P bajó ese día la calificación del país.
Hoy la negociación presupuestaria es más áspera. El Gobierno quiere reducir el déficit al 5% del PBI, pero los acuerdos necesarios demoran. En el presupuesto de 2025 se preveía una tasa del 3,5% para el bono a diez años. Tras el inicio de la guerra en Irán subió de forma leve y, desde julio, con rapidez.
Primas de riesgo y calificaciones
El alza de tasas es global, pero en Francia fue más marcada. El diferencial con el bono alemán superó los 170 puntos básicos, más del doble que tres meses atrás. Los bonos franceses rinden además más que los estadounidenses, y la brecha con los italianos ronda los 50 puntos básicos. España, Portugal y Grecia se financian hoy más barato.
La economía no ayuda: se estancó en el segundo trimestre, tras una caída del 0,2% en el anterior, y el FMI proyecta un crecimiento de 0,4% para el año. El desempleo sube desde fines de 2024. La deuda ronda el 120% del PBI y el déficit supera el 5%.
Fitch advirtió que el mayor aumento de rendimientos francés indica "una mayor vulnerabilidad a shocks de confianza". Fitch, S&P y Moody's bajaron la nota del país; Moody's evitó este viernes una nueva rebaja. Axel Botte, de Ostrum Asset Management, afirmó: "Los mercados esperan una posible intervención del BCE". Por ahora, el BCE sostiene que Francia debe resolver sus problemas fiscales por sí misma.
Costo fiscal y efecto sobre las empresas
El Gobierno estima para el año próximo más de 90.000 millones de euros en intereses de deuda, y con tasas del 5% podrían ser 100.000 millones. Es el mayor rubro del presupuesto y vuelve casi imposible nuevas inversiones en educación o defensa. El gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, dijo al Financial Times: "Existe el peligro de que las tasas en alza nos vayan asfixiando poco a poco".
El contagio llegó a las empresas. Pierre Anjolras, presidente de Vinci, sostuvo que "los riesgos políticos y fiscales se incorporan cada vez más a la valuación", sin importar cuánto dependan de Francia. Benoît Bazin, de Saint-Gobain, habló de una influencia negativa de los inversores, "muy exagerada" para compañías con fuerte presencia internacional. En un año el CAC 40 perdió cerca de 6%, mientras el Dax ganó 4%. Los seguros contra default de BNP Paribas, Crédit Agricole y Société Générale subieron en las últimas semanas, y BNP quedó por detrás de Santander y Unicredit en valor de mercado.
Política sin acuerdo
El economista Patrick Artus pidió reformas: sin más empleo, dijo, los ingresos fiscales seguirán débiles y el déficit alto. Propone reformar la educación y elevar la edad jubilatoria. El viceministro de Presupuesto, David Amiel, pidió el jueves en la Asamblea Nacional que no existan dos "mundos paralelos": tasas de más del 5% afuera y aplausos adentro por cada recorte rechazado. Señaló que el déficit de la seguridad social creció más de 5.000 millones de euros desde que empezó el debate.
Una lectura
Una crisis de deuda francesa, con un PBI unas doce veces el griego, obligaría probablemente al BCE a comprar bonos, con resultado incierto. Los analistas creen que los disturbios podrían favorecer a Marine Le Pen en las presidenciales de la primavera de 2027, cuyo programa económico consideran difuso y que defiende la jubilación a los 62 años. Queda abierto si los partidos lograrán un acuerdo presupuestario antes de que las primas de riesgo, que según fuentes de bancos centrales suelen subir de golpe y no de forma gradual, fuercen una respuesta.
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