# Goiânia, 1987: el sobreviviente que recuerda el accidente con cesio-137

> Odesson Ferreira relató cómo una cápsula azul brillante, comprada por su hermano Devair, desató el peor accidente radiactivo de Brasil. Casi 40 años después, escribe sus memorias.

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- Publicada: 24 oct 2026, 10:48 (2026-10-24T13:48:47.600Z)
- Actualizada: 24 oct 2026, 10:48 (2026-10-24T13:48:47.612Z)
- Firma: Redacción de Republisher
- Sección: [Sociedad](https://republisher.online/secciones/sociedad)

En Goiânia, Brasil, una cápsula azul brillante que contenía cesio-137, un material altamente radiactivo, provocó el peor accidente de radiación del país. Según el relato de Odesson Ferreira, su hermano Devair compró el objeto a dos personas que buscaban cosas en la basura y que lo habían encontrado días antes en una clínica médica abandonada.

## Una luz hipnótica

Devair llevó la cápsula a su desguace. Según se recordó, había una pequeña abertura que emitía una luz "muy hipnotizante y muy atractiva". Vecinos, familiares y amigos se reunieron a verla. Algunos tomaron en sus manos pequeños fragmentos brillantes y otros se los llevaron a sus casas.

Odesson le pedía a su hermano que la tirara, porque pensaba que era "inútil". Devair, fascinado, llegó a considerar convertirla en una piedra preciosa para un anillo para su esposa. Más tarde diría que se había enamorado del "resplandor de la muerte".

Una semana después, decenas de personas enfermaron por una dolencia que nadie entendía. Un amigo cercano de la familia la relacionó con el cilindro, y María Gabriela, esposa de Devair, lo llevó a un centro médico. Quedó sobre una silla en el patio hasta que un médico consiguió un detector de radiación. Las lecturas eran tan altas que supuso que el aparato estaba averiado, pero un segundo equipo las confirmó.

## Las víctimas

Odesson recibió entonces un mensaje de su hermano: "Busca ayuda. El material que tocaste en la casa es radiactivo". Según contó, 56 miembros de su familia extensa habían estado expuestos. Recordó el desastre de Chernóbil, ocurrido el año anterior: "Cuando oímos las palabras 'material radiactivo', pensé: 'Ya está, estamos todos en serios problemas, todos estamos a punto de morir'".

La primera en morir fue Leide, su sobrina de 6 años. Había jugado con un fragmento de cesio-137 que su padre llevó a casa en una caja de fósforos; apagó las luces para mostrarle cómo brillaba en la oscuridad. Según Odesson, la niña comió un huevo con la mano contaminada. Murió aproximadamente un mes después, el mismo día que María Gabriela. También murieron dos jóvenes que trabajaban en el desguace.

Más de 100.000 residentes de Goiânia potencialmente contaminados fueron convocados a hacerse pruebas en el Estadio Olímpico. A los afectados los frotaron con un líquido descontaminante y cepillos, los rociaron con agua y les destruyeron la ropa. Les pidieron beber mucho líquido. Odesson contó que le dijeron que, si le gustaba la cerveza, podía tomar bastante; fue al bar de un amigo y el baño terminó demolido por la contaminación.

## El estigma

Aunque lo declararon libre de contagio, Odesson fue internado y aislado en el tercer piso de un hospital; su esposa solo podía hablarle desde la calle. Su rostro se cubrió de bultos que un médico atribuyó al estrés. A ella la evitaban: cuando la reconocían en el colectivo, la gente se bajaba. A él, conocidos de toda la vida lo rehuían; uno tiró a la basura, con una servilleta, el vaso en que había tomado. Su casa fue parcialmente demolida y volvió a vivir en un refugio.

El gobierno lanzó la campaña "Eu amo Goiânia", difundida a diario por radio y televisión nacionales. Después del accidente se modificaron las leyes de seguimiento, vigilancia y eliminación de materiales radiactivos en Brasil y en otros países. Para los sobrevivientes, sin embargo, siguieron años de reclamos de indemnización, problemas de salud y estigma.

Odesson dejó su trabajo de conductor de colectivo, hizo campaña por los derechos de los sobrevivientes y llegó a presidir la Asociación de Víctimas. "Debemos luchar por la gente y asegurarnos de que esto no vuelva a ocurrir jamás en ningún lugar del mundo", afirmó. Hoy, con más de setenta años, escribe su memoria y vive en una pequeña granja a 220 km de Goiânia. "Soy una persona sana que está en paz consigo misma, a pesar de todo lo que he pasado", dijo.

## Una lectura

El caso muestra cómo una fuente radiactiva abandonada puede causar un daño enorme cuando nadie reconoce lo que tiene delante, y cómo el costo se extiende más allá de las muertes: aislamiento, miedo social y reclamos prolongados. Los cambios normativos que siguieron apuntaron al control de estos materiales, pero el relato deja abierta la pregunta sobre cuánto tardaron los sobrevivientes en recibir reparación.

## Fuentes

- [Mi hermano compró una cápsula azul sin saber que era cesio-137 y desató el mayor accidente radiactivo de mi país](https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/mi-hermano-compro-una-capsula-azul-sin-saber-que-era-cesio-137-y-desato-el-mayor-accidente-nid24102026/) (La Nacion, 24 oct 2026, Español)