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Viernes 23 de octubre de 2026

Healey inyectará 20.400 millones de libras a dos bancos públicos de inversión

El canciller británico anunciará en el presupuesto del 28 de octubre más capital para el National Wealth Fund y el British Business Bank, aprovechando la flexibilidad de las reglas fiscales.

Redacción

· 3 min de lectura

Healey inyectará 20.400 millones de libras a dos bancos públicos de inversión
Imagen · Financial Times

El canciller del Tesoro británico, John Healey, destinará £20.400 millones (£20,4bn) de capital adicional al National Wealth Fund (NWF), el banco estatal de infraestructura, y al British Business Bank (BBB), el prestamista público para empresas. El anuncio forma parte del presupuesto que presentará el 28 de octubre, con el que busca impulsar el crecimiento en un contexto de finanzas públicas muy ajustadas.

Según el Tesoro, los fondos se otorgarán a lo largo de unos cinco años y crearán o sostendrán 100.000 empleos hacia 2035 en sectores como inteligencia artificial, defensa y energía verde.

Cómo se reparte el dinero

El NWF recibirá £15.400 millones adicionales, que según el Tesoro le permitirán seguir prestando al ritmo actual hasta 2030-31. Esa suma incluye £2.000 millones para un Energy Wealth Fund orientado a renovables. El endeudamiento extra para el NWF empezaría en 2028-29 y aumentaría de forma gradual hasta alrededor de 2031-32, por lo que los funcionarios no esperan que inquiete a los mercados de bonos.

El BBB recibirá £5.000 millones más, que el Tesoro obtendrá emitiendo deuda adicional en un período similar. Su capacidad pasará de £25.600 millones, ampliada bajo la anterior canciller Rachel Reeves, a £30.600 millones. El NWF, antes llamado UK Infrastructure Bank, vio ampliado su mandato con Reeves y su capacidad financiera subió a £27.800 millones en 2025; además financia la construcción de la central nuclear Sizewell C. Los plazos exactos pueden variar según las decisiones de inversión de ambas instituciones.

El margen de las reglas fiscales

El Tesoro sostiene que el endeudamiento adicional será "neutral" para los pasivos financieros netos del sector público (PSNFL), la métrica clave de la segunda regla fiscal, que exige que bajen como proporción del PIB antes de 2029-30. La razón es que los activos creados por las inversiones de estas instituciones se compensan con los pasivos del Estado.

El primer ministro Andy Burnham había dicho antes de asumir que usaría cualquier "flexibilidad" de las reglas de endeudamiento para reforzar la inversión. Lord Jim O'Neill, que lo asesoró, sostuvo que hay margen para más inversión pública en proyectos de alto retorno sin perturbar el mercado de deuda.

Un vocero del Tesoro afirmó: "Este capital adicional ayudará a más empresas británicas a desarrollar su potencial, además de dirigir inversión a las industrias, la infraestructura y los lugares que generan buenos empleos e impulsan un crecimiento duradero en todo el país".

El resto del paquete

Healey heredó £23.600 millones de margen frente a las reglas fiscales, que la guerra de Irán erosionó al encarecer el endeudamiento público. Se espera un presupuesto modesto frente a los dos de Reeves, que subieron los impuestos en £66.000 millones, y Healey pidió a sus colegas que sea "directo".

Entre las medidas conocidas figuran cientos de millones de libras para capacidades de IA, incluido un laboratorio de bioseguridad que trabajará para evitar que la tecnología facilite armas biológicas. También se darían a HMRC, la autoridad tributaria, facultades para descontar impuestos impagos directamente de cuentas bancarias. Hoy puede hacerlo solo si la deuda supera £1.000 y la cuenta queda con más de £5.000.

Se espera además un paquete contra el costo de vida, centrado en facturas de energía y combustibles; alivio en tasas comerciales; cambios impositivos para emprendedores; y desregulación que, según Healey, ahorraría £800 millones anuales a las empresas. Habría más impuestos a bancos y apuestas, y se prevé eliminar las obligaciones de renovables en las facturas eléctricas industriales.

El canciller también definirá el aumento del salario mínimo. Cifras de esta semana sugieren que haría falta 5,4% para seguir los salarios, mientras las empresas piden menos de 4%.

Una lectura

El movimiento permite mostrar inversión sin tocar la métrica fiscal más vigilada, pero depende de que la contabilidad de activos y pasivos resista el escrutinio de los mercados. Queda por ver si el ritmo gradual del endeudamiento alcanza para tranquilizarlos y si las 100.000 plazas prometidas se concretan. El salario mínimo expondrá la tensión entre empresas y sindicatos.

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