Israel vota con el 7 de octubre como eje: Netanyahu frente a Eisenkot
Las últimas encuestas dan ventaja al bloque opositor, pero ningún sector llega a los 61 escaños. Los partidos árabes podrían ser decisivos.
Israel elige este martes un nuevo Parlamento, por primera vez desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, que gobernó más tiempo que cualquier otro líder del país y es emblema del principio de "seguridad a través de la fuerza", enfrenta al exmilitar Gadi Eisenkot, de 66 años, jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019 y recién llegado a la política.
Tres bloques en disputa
La coalición oficialista reúne al Likud de Netanyahu, a los partidos ortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá y a las fuerzas religiosas más militantes del movimiento de colonos: Otzma Yehudit, del ministro de Seguridad Itamar Ben Gvir, y Sionismo Religioso, del ministro de Finanzas Bezalel Smotrich.
Enfrente hay una alianza informal que va de conservadores como el ex primer ministro Naftali Bennett y el ex ministro de Defensa Avigdor Lieberman a fuerzas de centroizquierda e izquierda, representadas sobre todo por Yair Lapid y el exsubjefe del Estado Mayor Yair Golan. Su figura central es Eisenkot, cuyo partido se llama Yashar, que puede traducirse como "derecho" o "honesto".
Según las últimas encuestas, el bloque opositor tendría 54 escaños y la coalición de Netanyahu, 49. Ninguno alcanza los 61 de las 120 bancas de la Knesset necesarios para formar y sostener un gobierno. Por eso los partidos de los árabes israelíes, la Lista Unida (de izquierda) y Raam (religioso), con unos 14 escaños previstos, pueden pesar mucho.
Perfiles opuestos
Netanyahu es hijo de un historiador y tiene ascendencia europea; se destaca por su oratoria. Eisenkot habla de modo sencillo y llegó a la cima del Ejército desde el escalón más bajo. Es hijo de inmigrantes marroquíes. Su hijo Gal murió a los 25 años, como soldado, por una trampa explosiva de Hamas en la guerra posterior al ataque; el candidato rara vez habla de esa pérdida.
La pregunta de fondo
Según encuestas, la seguridad y la guerra son los temas que más preocupan, apenas por delante de la suba de los precios al consumidor. En un estudio del Israel Democracy Institute, el 68% de los judíos israelíes calificó el 7 de octubre como un factor central de su voto.
Eisenkot hace campaña con la acusación de que Netanyahu priorizó conservar el poder antes que la seguridad del Estado, y reclama una investigación de lo ocurrido. Mientras tanto, Ronen Bar, jefe del Shabak cuando se produjo el ataque, está en un juicio por difamación, donde Netanyahu lo culpó a él. Bar sostuvo que advirtió al primer ministro más de 20 veces, en los meses previos, sobre una acción dramática de Hamas y una guerra en varios frentes. Eran los meses de la reforma judicial, que según sus críticos amenazaba la democracia y que, sospechaban, buscaba proteger a Netanyahu en su causa por corrupción.
Eisenkot descartó un gobierno con ministros árabes, pero no uno en minoría con apoyo tácito de esos partidos. Eso le permitiría revertir las partes ya aprobadas de la reforma judicial y adoptar una línea más conciliadora en las negociaciones por Gaza. Se muestra escéptico sobre la solución de dos Estados, que hoy no tendría mayoría en Israel, y prometió actuar con más firmeza contra los ataques de colonos a aldeas palestinas en Cisjordania.
Un escenario abierto
El presidente Isaac Herzog, que encargará la formación del gobierno, parecería inclinarse por una coalición sin votos árabes, probablemente de unidad entre ambos bloques y quizás con un indulto presidencial a Netanyahu en su juicio.
La elección real quizá no sea solo entre dos candidatos, sino entre dos formas de buscar seguridad: un gobierno que dependa de votos árabes o un indulto para el primer ministro bajo cuyo mando ocurrió el 7 de octubre. Falta saber cómo se traducirán las encuestas en escaños y si Herzog impulsará esa unidad.
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