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Martes 27 de octubre de 2026

Italia propone una red de tres niveles para diagnosticar y tratar el Alzheimer

Un documento de consenso con 55 recomendaciones, publicado en 'Neurological Sciences', busca anticipar el diagnóstico y ordenar la llegada de las nuevas terapias al sistema de salud público.

Redacción

· 4 min de lectura

Un panel de 13 especialistas italianos alcanzó consenso sobre las 55 recomendaciones del proyecto Rapid para reorganizar la atención de las personas con Alzheimer. El documento, publicado en la revista internacional Neurological Sciences, plantea una red de tres niveles, coordinada por un organismo de gobernanza, y busca diagnósticos más tempranos, un acompañamiento a lo largo de todo el recorrido de cuidado y pautas para incorporar los nuevos tratamientos al Servicio Sanitario Nacional.

El proyecto se realizó con apoyo de Eisai Italia y coordinación metodológica de Iqvia, según informó una nota de prensa.

El problema de fondo

Según estimaciones de 2025 de Alzheimer Europe, en Italia viven con demencia unos 1,4 millones de personas, y unas 600.000 tienen Alzheimer. Los costos se calculan en unos 15.600 millones de euros por año, alrededor del 80% a cargo directo de las familias.

El diagnóstico y la atención dependen de los Centros para trastornos cognitivos y demencias (Cdcd), pero entre regiones persisten diferencias significativas en recursos, integración multidisciplinaria y acceso a diagnóstico avanzado. A eso se suman la reorganización de la asistencia territorial en torno a las Casas de la Comunidad (decreto ministerial 77/2022) y la llegada de terapias que modifican el curso de la enfermedad. Estas exigen confirmación biológica del diagnóstico, evaluación multidisciplinaria de la elegibilidad y monitoreo estructurado con resonancia magnética. Sin repensar la red, advierten los autores, las desigualdades territoriales pueden profundizarse.

Cómo se elaboró

Se partió de un análisis organizativo en siete centros de distintas zonas del país, con entrevistas a personal clínico y de gestión, y de una revisión de recomendaciones nacionales e internacionales y de modelos de otros países. Las propuestas fueron evaluadas con el método Rand/Ucla de adecuación, una metodología de consenso validada internacionalmente. El panel incluyó seis neurólogos, dos geriatras, un neurorradiólogo, un médico generalista, dos expertos en planificación sanitaria y un representante de la Asociación italiana de la enfermedad de Alzheimer (Aima).

La red propuesta

El documento plantea un organismo de gobernanza multidisciplinario de base regional, con un coordinador de red a cargo del recorrido diagnóstico-terapéutico, del dimensionamiento según la demanda y del monitoreo con indicadores compartidos.

El primer nivel son los servicios territoriales: el médico generalista hace una primera evaluación cognitiva y de fragilidad. Deriva a los centros Spoke si la fragilidad y el deterioro son leves, o a las Unidades de evaluación multidimensional, en las Casas de la Comunidad o estructuras equivalentes, preferentemente si hay fragilidad severa y demencia avanzada.

El segundo nivel son los centros Spoke, donde se hacen las evaluaciones clínica, neuropsicológica y neurorradiológica y se sostiene en el tiempo la atención de todas las personas con deterioro cognitivo leve y demencia, sean o no elegibles para las nuevas terapias. El tercero son los centros Hub, que completan el diagnóstico, evalúan en equipo la elegibilidad y, si están formalmente autorizados, se encargan de prescribir, administrar y monitorear los tratamientos. Cada Cdcd puede funcionar como Spoke o como Hub según sus competencias, su madurez organizativa y sus recursos.

Nuevas terapias y comunicación

Para los tratamientos, se recomienda que las regiones definan, junto con el Ministerio de Salud, requisitos estructurales, organizativos y profesionales claros y verificables para los Hub. También, programar los volúmenes según la capacidad declarada de cada centro en infusiones, controles y resonancias, y garantizar al paciente el acceso al Hub de su zona de residencia.

Para homogeneizar los recorridos, se proponen protocolos comunes de resonancia y evaluación neuropsicológica, formatos uniformes de informe de biomarcadores y la incorporación progresiva de biomarcadores en plasma. La telemedicina podría apoyar la colaboración entre niveles y el traslado gradual de actividades hacia servicios más cercanos al paciente. El texto prevé además información y asesoramiento estructurados para pacientes y cuidadores, con participación en las decisiones de cuidado.

Las voces

Mario Zappia, presidente de la Sociedad italiana de neurología y profesor en la Universidad de Catania, afirmó que la enfermedad es "una sfida sanitaria destinata a crescere" y que la llegada de nuevas terapias vuelve urgente la evolución de los modelos diagnósticos y asistenciales. Alessandro Padovani, de la Universidad de Brescia, sostuvo que el modelo "no introduce nuove strutture" sino que valoriza las existentes, y que ofrece a las regiones una referencia flexible.

Patrizia Spadin, de Aima, señaló que la calidad y los tiempos del diagnóstico "dependen todavía demasiado de la región en la que se vive", algo que calificó de inequidad inaceptable.

Los autores indican que la aplicación requiere medidas coordinadas a nivel nacional y regional: designación formal de los centros Hub y Spoke, adopción de recorridos diagnóstico-terapéuticos compartidos y refuerzo de los servicios territoriales.

Una lectura

Las recomendaciones apuntan a ordenar lo existente más que a crear estructura nueva, lo que facilita su adopción pero deja la ejecución en manos de cada región. Queda abierto cómo se financiará el refuerzo de los servicios territoriales, qué centros obtendrán la autorización como Hub y cuánto tardará en reducirse la brecha entre regiones. Convendrá seguir también si las autoridades sanitarias toman el documento como base y cómo se definen los requisitos para administrar los nuevos tratamientos.

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