Japón apuesta a 17 sectores estratégicos y se arriesga a dispersarse
La primera ministra Sanae Takaichi busca revivir la política industrial japonesa con una lista de 17 áreas prioritarias. La amplitud de la lista despierta dudas sobre su foco.

A un año de asumir como primera ministra de Japón, Sanae Takaichi convirtió en eje de su estrategia de crecimiento la promoción de 17 "campos estratégicos". El objetivo, según el Gobierno, es terminar con décadas de bajo crecimiento, revertir la subinversión estructural de más de una generación y construir una nación "fuerte y próspera".
Qué incluye la lista
Los sectores fueron elegidos por el Gobierno en consulta con la industria, los sindicatos y académicos, y son los que, según cree, pueden "superar al mundo". Van desde semiconductores, ciberseguridad, computación cuántica e inteligencia artificial hasta logística portuaria, atención médica avanzada, fusión nuclear y contenidos digitales. Entre las subdivisiones figuran la reparación naval, el acero verde, la acuicultura en tierra y la exploración lunar.
Las elecciones, en sí mismas, no resultan irracionales. Pero la industria automotriz tradicional quedó afuera, una omisión que según altos directivos industriales sigue siendo desconcertante: no está claro si se la considera demasiado grande y exitosa como para necesitar impulso o si es una señal de declive.
Un contexto favorable
La estrategia busca reactivar una política industrial que Japón tuvo en sus décadas de auge, los años setenta y ochenta, en un mundo posterior al libre comercio donde tener una ya no se condena sino que se espera. En las reuniones del FMI y el Banco Mundial de la semana pasada, varios delegados admitieron al margen que la rivalidad entre Estados Unidos y China obliga a todos los países a definir su política industrial antes de que otro la defina por ellos.
Takaichi cuenta con un clima de "Japón volvió", alimentado por la exposición industrial del país al boom de inversión en IA y por una bolsa que duplicó su valor en cinco años. Todavía debe ejecutar el plan antes de que una caída en su popularidad desvíe su atención.
El problema del número
Para el análisis, 17 es una cifra demasiado grande para transmitir un foco duro, como podría haberlo hecho seis, y demasiado chica para parecer un balance integral del futuro industrial que permita concluir de qué sectores Japón podría prescindir. El Gobierno tampoco explicó cómo llegó a esa cantidad.
El historial pesa: la política industrial de los setenta y ochenta tuvo errores y puntos ciegos, el sector privado nunca aceptó que el Estado elija ganadores y el Gobierno evita sugerir que pueda haber perdedores.
Una lectura
La lista puede reflejar un rasgo conocido de la economía japonesa: un país con la forma de un gran conglomerado, con miles de empresas de primer nivel pero valuado con descuento sobre la suma de sus partes. Sus compañías, pese a los intentos oficiales de consolidarlas, siguen siendo numerosas y menos enfocadas que sus competidoras. Queda abierto cómo se priorizarán recursos dentro de los 17 campos y si el Gobierno aceptará dejar alguno afuera en una competencia industrial global que se endurece.