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Domingo 25 de octubre de 2026

Kaffee, Bier y Fritz-Cola: qué se toma en la política berlinesa

Tras las negociaciones exploratorias entre Die Linke, los Verdes y el SPD en Berlín, el catering de los encuentros partidarios alimentó críticas en redes y lecturas simbólicas.

Redacción

· 2 min de lectura

Kaffee, Bier y Fritz-Cola: qué se toma en la política berlinesa
Imagen · Frankfurter Allgemeine

El sábado pasado, Die Linke, los Verdes y el SPD anunciaron en Berlín el éxito de sus conversaciones exploratorias para una eventual coalición de gobierno. El acto fue convocado a último momento, a las 17, y duró poco. Sobre una mesa había Fritz-Cola y agua mineral con gas de producción sostenible.

Las fotos generaron críticas en internet. Un usuario escribió que parecía un "cumpleaños infantil" y otro lo calificó de "piefig", es decir, de provinciano o estrecho. Para el cronista del diario Frankfurter Allgemeine, el juicio estaba teñido por la desconfianza hacia un posible gobierno rojo-verde-rojo. Tampoco veía una alternativa clara: el espumante habría sido una mala imagen para quienes plantean socializar viviendas, por la asociación con un empresario inmobiliario que celebra una suba de alquileres.

Café de filtro por la noche

Dos días después, los Verdes berlineses realizaron una pequeña convención partidaria. Sus 45 delegados debían votar si el partido entraba en negociaciones formales de coalición. La reunión fue el lunes, poco antes de las 20, en una sala desbordada de Berlín-Kreuzberg.

Esperaban termos de café y torres de tazas de Ikea. El cronista lo interpretó como un símbolo de trabajo incansable y de primacía de la política sobre el descanso, aunque la reunión terminó a las 21.30, tras una hora y media. También había cerveza con y sin alcohol, vino, limonada, agua y té. Otra vez, sin espumante.

Muchos asistentes preferían tomar de botellas propias. La sala se volvió sofocante, parte del público debió quedarse de pie o sentarse en el suelo, y desde el fondo, cerca de la barra, crecía el murmullo. Se hablaba de Die Linke y su idea de buena política, y de las alternativas que, para muchos presentes, auguraban peor política.

Al terminar, la gente no se dispersó: se formó un grupo frente a la puerta, con voces en el aire frío del otoño. Varios ya tenían una cerveza en la mano.

Una lectura

Los detalles de la mesa dicen poco sobre el contenido de un eventual pacto, pero muestran cuánto pesa la imagen en una coalición que todavía no gobierna y ya despierta recelos. Queda abierto qué resolvieron los delegados verdes: no se informó el resultado de la votación sobre entrar en negociaciones formales. Ese será el dato a seguir.

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