La CSU reconoce que la nueva Grundsicherung casi no generó ahorro
Según un análisis del «Süddeutsche Zeitung», la reforma que reemplazó al Bürgergeld el 1 de julio apenas se nota en las cuentas. Markus Söder y otros dirigentes bávaros reclaman más resultados en la aplicación.
La Grundsicherung, la prestación social que el 1 de julio de este año reemplazó al Bürgergeld en Alemania, prácticamente no produjo ahorros para el Estado. Así surge de una investigación del diario «Süddeutsche Zeitung», que analizó los informes mensuales del Ministerio de Finanzas federal, donde figuran los costos de la prestación y de los alquileres. «Que hubo una gran reforma no se refleja en las cifras», resume el diario.
Ahorrar era uno de los objetivos del gobierno del canciller Friedrich Merz (CDU). La Unión Social Cristiana (CSU) bávara fue uno de los grandes impulsores del cambio, y su presidente, Markus Söder, había señalado una y otra vez el potencial de ahorro del sistema social. El resultado generó malestar en el partido.
Söder: «no puede ser solo un cambio de nombre»
En su discurso ante el congreso partidario, Söder dijo: «Abolimos el Bürgergeld e introdujimos la Grundsicherung». Admitió que hasta ahora el rédito fiscal fue escaso: «100 millones de ahorro en la Grundsicherung son apenas un 0,2 por ciento». Opinó que eso no puede ser todo y pidió avances en la aplicación: «Si abolimos el Bürgergeld e introducimos la Grundsicherung, no puede ser solo un cambio de nombre».
Alexander Hoffmann, jefe del grupo de la CSU en el Bundestag, dijo a Bild que hay margen: «Todavía no es el techo. Cambiamos las estructuras, tenemos fomentar y exigir». Para él hay que modificar la aplicación de la norma, lo que requiere mucho trabajo de detalle. Y agregó: «El potencial es palpable cuando se habla con los centros de empleo».
Klaus Holetschek, presidente del bloque de la CSU en el Parlamento de Baviera, calificó el resultado de «no satisfactorio», aunque pidió examinar mejor las causas. Sostuvo que hay que aprovechar más el potencial: «Queremos ayudar a la gente, pero sin ayudas desmedidas. Se trata también de nuestra credibilidad. Es un área en la que tenemos que cumplir».
Una lectura
Los dirigentes de la CSU no discuten la cifra: la aceptan y trasladan la discusión a la aplicación cotidiana, en manos de los centros de empleo. Quedan sin precisar qué medidas concretas aplicarían y cuánto ahorro esperan. También queda abierto si los números responden a la puesta en marcha reciente o a límites de fondo de la reforma. Para un partido que hizo del recorte social una bandera, la credibilidad depende de que aparezcan resultados medibles.
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