La ola azul latinoamericana, entre el giro ideológico y el voto contra el oficialismo
En vísperas del balotaje en Brasil, académicos y el Latinobarómetro 2026 sostienen que el avance de la derecha en la región expresa más un castigo a los gobiernos de turno que un cambio ideológico duradero.
Una eventual victoria de Flavio Bolsonaro en las elecciones presidenciales de Brasil, que se definen hoy, consolidaría lo que algunos, entre ellos el presidente argentino Javier Milei, llaman una "ola azul" de gobiernos de derecha en la región. El péndulo giró desde la elección de Milei, a fines de 2023, y desde entonces llegaron a la presidencia el chileno José Antonio Kast, el colombiano Abelardo De la Espriella y la peruana Keiko Fujimori.
La pregunta es si Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado y preso por intento de golpe de Estado, será uno más del grupo, y si el fenómeno implica un giro de mediano o largo plazo o solo un movimiento pendular sin fuerza para perdurar. Algunos mandatarios, como Kast, sufrieron un desgaste veloz en su popularidad.
Un voto pragmático
Para el politólogo estadounidense Steven Levitsky, profesor de Harvard y coautor de Cómo mueren las democracias, lo que ocurre es una rebelión contra los gobiernos de turno: la mayoría elige candidatos de derecha no porque sean de derecha, sino porque son la alternativa a quienes gobiernan. La politóloga chilena Marta Lagos lo resume así: "hoy el voto no es ideológico, es pragmático".
Levitsky agrega que la alta conectividad de las sociedades acentúa la crisis de los oficialismos, porque las poblaciones más conectadas desconfían más de sus gobiernos y de las élites, y ese enojo influye en el voto. Como contraejemplo, el artículo menciona a Nayib Bukele, de El Salvador, con cerca de 80% de aprobación gracias a la reducción de la inseguridad, pese a las acusaciones de sus opositores de violar derechos humanos. En ese país, el apoyo a la democracia es el más bajo de la región: 28%.
Desgaste veloz
Según el Latinobarómetro 2026, elaborado por el equipo de Lagos, hay un retroceso iliberal y populista impulsado por el fracaso de las élites tradicionales, de izquierda y de derecha, para resolver demandas básicas. El informe señala que unos 150 millones de latinoamericanos viven en la pobreza y que los ciudadanos no abandonaron su demanda de democracia y libertades.
Los liderazgos se deterioran rápido: Kast perdió diez puntos de popularidad en su primer mes de gobierno, tras anunciar un aumento de los combustibles. Según LatAm Pulse, en octubre la aprobación de Fujimori cayó de 42,8% a 28,3% y su desaprobación llegó a 53,6%. Analistas peruanos lo atribuyen a pesimismo económico, falta de resultados en seguridad y tensiones en el Congreso. El Latinobarómetro también indica que el 76% de los latinoamericanos no se siente representado por su congreso o asamblea.
Brasil
La campaña brasileña tuvo poco debate programático: los candidatos intercambiaron ataques, denuncias judiciales por supuesto contenido falso y demostraciones de apoyo callejeras. El desgaste de Lula tras tres mandatos fue, según el análisis, el principal factor que llevó a Flavio Bolsonaro a ser el más votado en la primera vuelta. Los Bolsonaro tienen una base ideológica fiel, pero no alcanzaría para ganar.
Del lado de Lula, una figura individual cobró peso en la recta final: el diputado André Janones, de Rede, que creó el grupo de WhatsApp "La Tropa de Lula", con más de ocho millones de integrantes a quienes orienta a diario sobre cómo viralizar contenidos. Su impacto todavía está por verse.
Una lectura
Si ganara Flavio Bolsonaro, tendría poco tiempo para demostrar que puede entregar más que Lula. Si ganara Lula, enfrentaría un Congreso de mayoría de derecha, hábil en la comunicación política actual. Y si Bolsonaro perdiera, el bolsonarismo quedaría más fuerte, lo que haría más complicado un cuarto gobierno de Lula. En cualquier escenario, los datos sugieren que los apoyos dependen de personas y de la credibilidad de sus promesas, no de estructuras partidarias, y que la vara de la paciencia del electorado es cada vez más corta.
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