La policía desalojó campamentos contra la crisis de vivienda en Lisboa y Oporto
El operativo dejó 31 detenidos y versiones enfrentadas sobre los heridos. Los manifestantes reclaman frenar una ley que facilita los desalojos y limitar los alquileres de contratos nuevos.

La policía portuguesa desalojó de madrugada campamentos instalados por manifestantes contra la crisis de vivienda en Lisboa y Oporto. Según informó en X, intervino "para disolver estos campamentos ilegales". No es la primera vez que ocurre.
En la plaza del Rossio, en Lisboa, decenas de agentes se desplegaron después de pedir a los manifestantes que retiraran las carpas. "Cuando terminó el diálogo, el operativo derivó en 31 detenciones por desobediencia", señaló la policía.
Versiones enfrentadas sobre los heridos
Los organizadores denunciaron un uso desproporcionado de la fuerza. Según medios, hablaron de 37 manifestantes heridos, la mayoría en Lisboa. La policía, en cambio, contabilizó once heridos, entre ellos tres agentes.
El diputado del Bloque de Izquierda Fabian Figueiredo calificó el operativo de "totalmente desproporcionado", porque no había alteración del orden público.
Qué reclaman
Los manifestantes piden al Gobierno que retire un proyecto de ley para facilitar los desalojos y que limite los alquileres de los contratos nuevos. Según estimaciones del banco central portugués, faltan 300.000 viviendas en el país.
La crisis habitacional portuguesa es una de las más graves de Europa: los precios inmobiliarios se más que duplicaron desde 2017 y los alquileres de contratos nuevos subieron casi tanto. Los jóvenes son los más afectados. "Tenemos el deber de luchar por lo que creemos", dijo Vitor Gomes, de 21 años, quien afirmó que la especulación, la concentración de la riqueza y la desigualdad creciente lo vuelven pesimista sobre el futuro.
Un malestar regional
Hubo protestas similares en Bélgica, Francia, Italia y España. En España, el desalojo en septiembre de Maricarmen Abascal, una jubilada de 87 años que murió después, provocó movilizaciones en todo el país. El dueño pretendía aumentar el alquiler de forma drástica. La disputa por la política de vivienda llevó al jefe de Gobierno, Pedro Sánchez, a convocar elecciones anticipadas para el 29 de noviembre.
La repetición de desalojos sugiere que el conflicto no se resuelve por la vía policial: el reclamo de fondo sigue sin respuesta. Queda por ver si el Gobierno portugués modifica el proyecto sobre desalojos, si se esclarecen las cifras de heridos y si el caso español muestra a la vivienda como un factor capaz de definir elecciones.
Archivada en