# Las primeras cartas de Brinkmann, entre la soberbia y la desesperación

> Wallstein publicó el primer tomo de la correspondencia del poeta alemán Rolf Dieter Brinkmann, con unas cien cartas de 1956 a 1959. La edición ilumina sus años juveniles en Vechta, hasta ahora poco conocidos.

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- Publicada: 26 oct 2026, 17:51 (2026-10-26T20:51:21.430Z)
- Actualizada: 26 oct 2026, 17:51 (2026-10-26T20:51:21.444Z)
- Firma: Redacción de Republisher
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Tenía dieciséis años cuando Rolf Dieter Brinkmann le escribió a uno de sus ídolos, Gottfried Benn. Era el 2 de mayo de 1956, cumpleaños de Benn, y la carta, la más antigua que se conserva del poeta, arrancaba sin rodeos: "Gottfried Benn! Es ist der 2. Mai. Ihr Geburtstag". La escribió en Vechta, su ciudad natal en el Oldenburger Münsterland, a la que describía como una "grässliche Stadt" (una ciudad horrible) que odiaba.

Esa carta abre la llamada edición de Vechta, un proyecto de tres tomos que reunirá la correspondencia de Brinkmann hasta su muerte prematura en un accidente, en 1975. El primer volumen, "Briefe I. 1956 bis 1959", tiene 562 páginas, está a cargo de Markus Fauser y Annkathrin Sonder, y cuesta 34 euros. Incluye cerca de cien textos, desde postales breves hasta largos desahogos monologados, a menudo acompañados de poemas propios.

## Una juventud de aislamiento y ambición

Se conservan las cartas de Brinkmann, pero casi ninguna respuesta. Eso deja huecos, sobre todo en el vínculo con su novia de juventud, Elisabeth Piefke, de Nordhorn, a quien colma de declaraciones de afecto. Cuanto peor se sentía en Vechta, donde no logró terminar el bachillerato, y cuanto más sufría por la muerte de su madre por cáncer, más se aferraba a ella. Llegó a pensar en casarse. Piefke se fue alejando; años después recordó que lo veía "demasiado difícil" y "desgarrado". El contacto nunca se cortó del todo, ni siquiera cuando ella estudió odontología en Colonia y se casó con un colega.

Tras un intento absurdo como aspirante a funcionario de impuestos y varios fracasos para completar el bachillerato en Cloppenburg y Meppen, encontró un lugar más afín como aprendiz en una librería de Essen. Allí conocería después a su esposa, Maleen, y a Ralf-Rainer Rygulla, con quien editó en 1969 la antología "ACID – Neue amerikanische Szene".

## Lecturas y rechazos

Las librerías eran para el joven Brinkmann un refugio intelectual. Con poco dinero, compraba literatura contemporánea y leía a Rimbaud, Mallarmé, Alain-Fournier, T. S. Eliot, Benn y Musil, además de poesía de Celan, Bachmann, Gwerder y Piontek. Sus notas parten de un "Pessimistischen Nihilismus".

Aunque se llamaba a sí mismo con coquetería "kleiner Dichterling" o "Dorftrottel", no ocultaba su deseo de publicar. Armaba libros de poemas, escribía relatos y se dirigía, a veces haciéndose uno o dos años mayor, a editores influyentes como Hans Bender y Wolfgang Weyrauch. También escribió a Peter Suhrkamp, y su colaborador Walter Boehlich le contestó con amabilidad, pero echó de menos "wirklich poetische Aussagekraft" y señaló su dependencia de los modelos. Más severo fue en 1959 Peter Rühmkorf, entonces lector en Rowohlt, en un informe interno: "Gezähmter Mallarmé, verschnittener Trakl, ondulierter Goll. Die üblichen, harmlos-gefälligen Vorstellungsketten, die man in der ästhetischen Provinz als modern empfindet".

Brinkmann no se amilanó. Sorprende su intercambio con Manfred Hausmann, de casi sesenta años y de Bremen, cuya obra probablemente le decía poco. Sin embargo, fue Hausmann quien lo hizo reflexionar al notar el "Dünkel" (la altivez) detrás de su rebeldía. Al no encontrar eco en los gatekeepers literarios, Brinkmann fustigó el "falsche Geflimmer" del mundo literario, al que decía no querer pertenecer. Ahí asoma el futuro enfant terrible, cuyos arrebatos se volvieron legendarios y llevaron a Marcel Reich-Ranicki a llamarlo "ungewöhnlich ordinären und abstoßenden Menschen".

## El observador de lo cotidiano

Entre tantas efusiones amorosas, diatribas y debates literarios, las cartas muestran también su talento de observador, que luego brillaría en el libro póstumo "Rom, Blicke". Describe al detalle los suplicios en el sillón del dentista y le cuenta a Piefke su torpeza en los grandes almacenes, donde solo compró una corbata (0,85 marcos) y unos calzoncillos: "am besten, Du gehst nächstes Mal mit – beim Unterhosenkauf!".

La edición reconstruye con minucia las biografías de sus amigos de juventud, entre ellos su corresponsal Andreas Neumann, con comentarios y datos precisos sobre los soportes materiales de los textos. Quizá contribuya, según Fauser, a moderar los "mitos y rumores" sobre la vida de Brinkmann que se repiten sin cesar.

Queda por ver qué aportarán los dos tomos restantes, que cubrirán los años de madurez y de mayor fama. Por lo pronto, estas cartas muestran a un autor más tentativo y contradictorio que la figura del "autor de culto", y la falta de las respuestas sigue dejando abierta la voz de sus interlocutores.

## Fuentes

- [Rolf Dieter Brinkmanns frühe Briefe](https://www.faz.net/aktuell/feuilleton/buecher/literatur/rolf-dieter-brinkmanns-fruehe-briefe-accg-201603213.html) (Frankfurter Allgemeine, 26 oct 2026, Alemán)