Los gases de efecto invernadero alcanzaron en 2025 niveles récord en la atmósfera
La Organización Meteorológica Mundial advirtió que el CO2, el metano y el óxido nitroso marcaron máximos históricos, con impactos que se sentirán durante décadas e incluso siglos. El informe salió antes de la COP31 de Turquía.

Las concentraciones de los tres principales gases de efecto invernadero —dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso— alcanzaron en 2025 niveles sin precedentes, según el 22º Boletín Anual sobre Gases de Efecto Invernadero de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), de la ONU, difundido este martes 27 de octubre de 2026. El organismo sostuvo que el aumento provocará una suba adicional de las temperaturas globales a largo plazo.
El boletín se publicó antes de la COP31 sobre clima, que se hará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía.
"Un año más, un nuevo récord", declaró la secretaria general adjunta de la OMM, Ko Barrett. Según ella, los gases retienen una "cantidad sin precedentes de calor en la atmósfera", lo que alimenta la intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos y de los riesgos para economías y sociedades. Agregó que los últimos 11 años fueron los más cálidos registrados y que la tendencia continuará. Como el CO2 tiene una vida muy larga, afectará el clima "durante décadas e incluso siglos".
Las cifras de 2025
El documento mide las concentraciones presentes en la atmósfera, no las emisiones anuales nuevas por el uso de carbón, petróleo y gas. El CO2 llegó a 426,8 partes por millón (ppm); el metano, a 1.948 partes por mil millones; y el óxido nitroso, a 339,1 partes por mil millones. Eso equivale al 153%, 267% y 126% de los niveles preindustriales, anteriores a 1750.
El CO2 explica casi el 66% del efecto de calentamiento de los tres gases. Aproximadamente la mitad del que se emite cada año queda en la atmósfera; el resto lo absorben los ecosistemas terrestres y los océanos.
Entre 2024 y 2025, la concentración media global de CO2 subió 2,8 ppm, menos que el récord de 3,6 ppm de 2023-2024, pero por encima del promedio de la última década (2,6 ppm). En los años sesenta, el aumento era de 0,8 ppm anuales.
La directora científica de la OMM, Oksana Tarasova, atribuyó la menor suba a la "recuperación de los sumideros de carbono terrestres y la reducción de las emisiones de carbono por incendios en 2025", tras el fuerte El Niño de 2023-2024. Advirtió que cabe esperar nuevos aumentos en 2026 por la quema de combustibles fósiles y el desarrollo de un potente El Niño que afectará esos sumideros, como ocurrió en 2023-2024.
Metano y otros gases
El metano aporta casi el 16% del calentamiento de los gases de larga duración, aunque permanece mucho menos tiempo en la atmósfera que el CO2. Cerca de un tercio proviene de fuentes naturales, como los humedales; el resto, de la ganadería, el cultivo de arroz, los rellenos sanitarios y la quema de biomasa.
El boletín pide prestar más atención al hidrógeno molecular (H2) y al hexafluoruro de azufre (SF6), dos gases potentes pero menos abundantes, ligados a la producción y distribución de electricidad a medida que los países descarbonizan sus sistemas energéticos. El SF6, usado sobre todo como supresor de chispas en redes de distribución, creció de forma constante en las últimas tres décadas. Las razones del aumento del H2 en la última década siguen sin conocerse, aunque empezó a usarse como medio de almacenamiento de energía.
Una lectura
La desaceleración de 2025 no cambia el cuadro: la concentración sigue en máximos y el ritmo de crecimiento es muy superior al de hace seis décadas. La propia OMM anticipa que un nuevo El Niño podría revertir parte de la mejora, lo que muestra cuánto depende el balance de los sumideros naturales. Con la COP31 cerca, queda por ver si estos datos se traducen en compromisos concretos de reducción de emisiones, y qué pasará con el origen del aumento del hidrógeno, todavía sin explicación.
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