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Martes 27 de octubre de 2026

Los jóvenes franceses protestan en inferioridad numérica y dicen que no los escuchan

Estudiantes secundarios llevan semanas de movilización por escuelas desfinanciadas y un futuro incierto. Los mayores de 65 ya superan en número a los jóvenes, un cambio demográfico que condiciona su peso político.

Redacción

· 3 min de lectura

Los jóvenes franceses protestan en inferioridad numérica y dicen que no los escuchan
Imagen · The Associated Press

Estudiantes secundarios que llevan semanas protestando en Francia por el desfinanciamiento de las escuelas y la incertidumbre sobre su futuro afirman que hacerse oír es una lucha frustrante. Sus marchas lograron instalar un debate nacional sobre el presupuesto educativo, que derivó en un malestar más amplio por el costo de vida y la dureza de la represión policial.

No es un fenómeno aislado. En Serbia, dos años de protestas lideradas por estudiantes desplazaron este fin de semana al líder populista Aleksandar Vucic. En Albania, secundarios y universitarios engrosan un movimiento que desde hace meses presiona al primer ministro Edi Rama para que renuncie. La llamada generación Z también se moviliza en India, Nepal y otros países.

"Estamos viendo a la juventud levantarse en todo el mundo", dijo Greta Thunberg, de 23 años, durante una visita a una protesta escolar en Seine-Saint-Denis, en las afueras de París. "Estos movimientos se inspiran entre sí. La gente olvida lo conectada que está la generación Z entre continentes", agregó.

Una brecha demográfica

Las sociedades envejecidas, como Francia o Estados Unidos, ya no le dan a los jóvenes el peso numérico que tuvieron sus padres y abuelos. En 1968, año del Mayo francés, los 9,4 millones de adolescentes y jóvenes adultos representaban el 19% de la población de la Francia continental y superaban a los mayores de 65, que eran el 13% (6,3 millones).

Hoy la relación se invirtió: las 15 millones de personas de 65 años o más son el 22% de la población, mientras que los 9,6 millones de jóvenes de 13 a 24 años son apenas el 14%.

Herencias y deudas

Los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1964, crecieron en los "Trente Glorieuses", los treinta años de expansión económica de posguerra. En Francia acumularon unos 9 billones de euros (unos US$ 10 billones) en patrimonio personal que transmitirán al morir, lo que los especialistas llaman "la gran transmisión".

La generación Z, en cambio, hereda niveles récord de pobreza y de deuda pública, además del cambio climático y un orden mundial sacudido por las guerras en Ucrania e Irán. Esas limitaciones fiscales acotan la capacidad del Gobierno de darles a los estudiantes lo que reclaman: mejores escuelas, más docentes, edificios sin ratas ni goteras y más oportunidades al egresar.

"Me siento enojada todo el tiempo cuando miro el mundo", dijo Camille Chesnier, de 27 años, en una marcha en París. "Nos sentimos impotentes y no sabemos cómo hacernos oír".

El debate por el voto a los 16

Entre las propuestas para darles más voz figura bajar la edad de votación de 18 a 16 años. La respalda el candidato presidencial de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, de 75 años, el apoyo más visible de los secundarios, que espera que el movimiento aumente la participación juvenil, menor que la de otros grupos en las presidenciales de 2022.

Luc Rouban, investigador de Sciences Po de 68 años, dudó de que muchos jóvenes de 16 usen ese derecho porque "carecen de conocimiento político y no se interesan en la política". Para él, el problema de fondo es otro: "hay una especie de rechazo al sistema de democracia representativa", con menos militantes y sindicatos que reclutan con dificultad.

Los alumnos, sin embargo, aprendieron a levantar barricadas y a lavarse los ojos del gas lacrimógeno, y obtuvieron concesiones. Mathis Aversenq, estudiante de la Universidad Paris Cité, sostuvo que sus demandas coinciden con las de los trabajadores porque "los salarios son demasiado bajos, la gente es despedida. Es cada vez más difícil trabajar y vivir".

Fred Salin, docente de 33 años en un liceo de Seine-Saint-Denis, dijo estar "asombrado" por la sofisticación política de sus alumnos. Su colega Kamal Hachkar, de 49, contó que expresan "una angustia terrible por el futuro" y que algunos lo emocionaron hasta las lágrimas. "Para los baby boomers que vivieron los treinta gloriosos, fue muy fácil", afirmó.

Una lectura

Los datos muestran que la juventud francesa pesa menos en las urnas que hace seis décadas, pero la experiencia de Serbia indica que la presión callejera sostenida puede alterar el mapa político. Queda abierto si el movimiento se traducirá en participación electoral o si seguirá canalizándose por fuera de los partidos y sindicatos, y cuánto margen real tiene un Estado endeudado para responder a los reclamos.

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