Lula gana el balotaje en Brasil y logra su cuarto mandato
El presidente, de 80 años, revirtió la desventaja de la primera vuelta frente a Flávio Bolsonaro, algo inédito desde 1989. Gobernará con el Congreso en contra y un panorama fiscal ajustado.

Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje presidencial en Brasil y fue reelecto para un cuarto mandato. Según la información publicada, es la primera vez desde el regreso de las elecciones directas, en 1989, que un candidato da vuelta la desventaja de la primera vuelta. Hace tres semanas, el candidato de la familia Bolsonaro había quedado al frente con el 47%, contra el 45% de Lula.
El resultado fue a contracorriente de lo ocurrido en las elecciones legislativas y regionales, donde el sector bolsonarista cosechó buenos resultados.
Una votación extendida
Una decisión del juez supremo a cargo generó polémica: poco antes del cierre de los comicios, dispuso extender la votación por dos horas. El motivo fueron los graves problemas de transporte público en varias ciudades y los temporales en algunas regiones, que dificultaron que muchos votantes llegaran a las urnas.
Las debilidades del rival
La victoria de Lula se explicaría, en parte, por las debilidades de su contrincante, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. No logró traspasar a su persona todo el apoyo que tiene la derecha. Pesaron las investigaciones por el financiamiento de una película sobre su padre y otros escándalos que salieron a la luz durante la campaña y que el oficialismo explotó. Aparentemente tuvieron más impacto que la campaña negativa contra Lula, quien además contó con el aparato estatal, por ejemplo para aumentar los beneficios sociales.
Un mandato cuesta arriba
Lula cumple 81 años este martes. En el Congreso, la izquierda es minoría, por lo que deberá negociar de nuevo con los partidos de centro para aprobar leyes. La derecha, además, se fortaleció en el Parlamento y en varios estados.
La economía será un foco de conflicto central. La alta deuda pública y el aumento de los gastos obligatorios dejan poco margen. Lula prometió un equilibrio fiscal gradual sin tocar los programas sociales.
La sociedad sigue profundamente dividida. La campaña estuvo marcada por acusaciones cruzadas de corrupción, insultos personales y una pelea feroz en redes sociales. No se vislumbra un acercamiento entre ambos bandos. Tras la derrota de Jair Bolsonaro ante Lula, el país había vivido una ola de protestas de seguidores del expresidente que, entre otras cosas, pedían la intervención del Ejército.
Una lectura
Con este triunfo, Lula también se planta frente al giro a la derecha de la región, donde varios países llevaron al poder a dirigentes alineados con el actual gobierno de Estados Unidos. Queda por ver cómo traducirá una victoria ajustada en capacidad de gobierno: sin mayoría legislativa, con límites fiscales y con una oposición fortalecida, la gestión dependerá de acuerdos con el centro. También habrá que seguir cómo reacciona el bolsonarismo ante el resultado y la extensión del horario de votación.
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