Lula gana su cuarto mandato y Brasil será una voz disonante en la región
El triunfo sobre Flavio Bolsonaro en el balotaje reaviva a la izquierda latinoamericana, pero deja a Brasil frente a vecinos de otro signo y a una relación compleja con Donald Trump.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje del domingo 25 de octubre de 2026 en Brasil y consiguió su cuarto mandato. Según La Nación, la victoria tiene un alcance que excede las fronteras brasileñas y es una derrota para la derecha local y para sus aliados internacionales, entre ellos Donald Trump y Javier Milei. Lula dio vuelta una elección que, tres semanas antes, parecía perdida.
Una segunda vuelta tensa
El bolsonarismo denunció fraude y, siguiendo el esquema que usó Trump, no reconoció la derrota en las urnas. La disputa incluyó la intervención del Supremo Tribunal Federal (STF) por denuncias de irregularidades en el transporte público presentadas por el Partido de los Trabajadores (PT).
Antes, el PT había pedido una medida al Tribunal Superior Electoral (TSE), que demoró en actuar. Su presidente, el juez Kassio Nunes, es cercano al bolsonarismo. Finalmente intervino el STF a través del juez Cristiano Zanin, que fue abogado de Lula. Fuentes cercanas al presidente admitieron una "situación compleja", que también generó críticas hacia Zanin.
En el Planalto se daba por sentado que, si ganaba Lula, sus rivales difícilmente aceptarían el resultado, y que lo mismo harían Trump y Milei.
Vecinos pragmáticos, Milei en duda
Se espera, en cambio, el reconocimiento de Chile, Perú, Ecuador, Paraguay y Bolivia, cuyos presidentes adoptaron una posición pragmática hacia Brasil. Un embajador latinoamericano en Brasilia sostuvo que la relación con el país es demasiado importante como para ponerla en juego por cuestiones ideológicas: hay intereses comerciales, inversiones y obras de infraestructura.
Queda abierto si Milei gira hacia ese pragmatismo o sigue su ofensiva contra Lula, que provocó la mayor crisis diplomática entre ambos países.
Qué viene para el gobierno
Fuentes en Brasilia indicaron que el nuevo mandato no empezará con revanchismo y que se buscarán acuerdos con todos, incluso con quienes hicieron campaña en su contra. Los asesores internacionales de Lula reconocen que la relación con Estados Unidos es uno de los mayores desafíos.
En las próximas semanas, el presidente reelecto, de 80 años, irá a la COP31 en Turquía, a la cumbre de la ASEAN, al Mercosur y al G-20 en Estados Unidos.
Brasil seguirá sin sumarse al Escudo de las Américas de Trump, deberá negociar aranceles con Washington, continuará en el Brics y apoyará la presencia de China en América Latina. También insistirá en una negociación de paz entre Rusia y Ucrania y cuestionará las acciones de Israel en Medio Oriente, con quien las relaciones están congeladas.
Redes y big techs
Lula, que había quedado segundo en la primera vuelta, con el resto de los candidatos más cercanos a Flavio Bolsonaro, se impuso según la nota por el voto joven, una ofensiva más agresiva en redes y el apoyo de la izquierda global. En Colombia, en cambio, el senador Iván Cepeda perdió ante Abelardo De la Espriella por unos 250.000 votos.
La campaña de Lula acusó a Meta de interferencia. Expertos de la ONU alertaron sobre una falta de imparcialidad y posibles restricciones a la libertad de expresión por parte de la empresa, y denunciaron que algoritmos y sistemas afectaron de forma asimétrica a los contenidos políticos, sobre todo a los de la campaña de Lula.
Una lectura
El resultado alimenta expectativas en la izquierda regional, incluidos el peronismo y el kirchnerismo, pero no garantiza un alineamiento: Brasil gobernará rodeado de gobiernos de signo distinto. Quedan por ver si el bolsonarismo y sus aliados reconocen formalmente la derrota, cómo se resuelve el vínculo con Trump y si Milei modera su posición.
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