Lula ganó el balotaje con el nordeste como bastión y el sur y el centro-oeste con Bolsonaro
Lula da Silva fue reelegido con el 51,79% frente al 48,21% de Flavio Bolsonaro. El mapa del voto muestra un país partido por regiones.

El domingo 25 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, fue reelegido presidente de Brasil por un cuarto mandato en la segunda vuelta. Obtuvo el 51,79% de los votos; Flavio Bolsonaro, líder del Partido Liberal, alcanzó el 48,21%.
Nordeste: el sostén de Lula
En la región nordeste, Lula ganó en los nueve estados con más del 60% de los votos. Su mejor resultado fue en Piauí (75,88%), seguido por Bahía (71,31%), Maranhão (69,54%), Sergipe (69,53%) y Pernambuco (69,20%). Su registro más bajo en la región fue Alagoas, con 60,77%.
Norte: un mapa dividido
En el norte, Bolsonaro ganó en cuatro de los siete estados. Se impuso con amplitud en Roraima (72,46%), Rondônia (69,61%) y Acre (66,57%), y por margen estrecho en Tocantins (51,37%). Lula ganó en Pará (55,02%), Amapá (52,88%) y Amazonas (52,02%).
Centro-oeste y sur: ventaja de Bolsonaro
En el centro-oeste, Bolsonaro ganó en todos los estados: Mato Grosso (66,06%), Goiás (59,66%), Mato Grosso del Sur (59,60%) y el Distrito Federal (54,28%). En Brasilia, el gobierno quedará en manos de Celina Leão, del Partido Progresista y aliada del líder del Partido Liberal.
El sur también se inclinó por completo hacia Bolsonaro: Santa Catarina (69,42%), Paraná (62,58%) y Río Grande del Sur (57,84%). Los tres estados repitieron así lo ocurrido en la primera vuelta, el 4 de octubre.
Sudeste: el estado decisivo
El sudeste concentra a los estados con mayor población: San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro. Bolsonaro ganó en San Pablo (53,85%), Río de Janeiro (53,10%) y Espírito Santo (56,37%). Lula se quedó con Minas Gerais por una diferencia mínima: 50,43% contra 49,57%.
Una lectura
Lula ganó con una ventaja de poco más de tres puntos, sostenida en una región muy homogénea y en estados puntuales del norte y de Minas Gerais. Bolsonaro dominó el sur, el centro-oeste y los dos mayores centros del sudeste. Queda por ver cómo gobernará Lula con un electorado tan fragmentado territorialmente, y qué peso tendrá el bolsonarismo en esas regiones.
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