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Lunes 26 de octubre de 2026

Lula ganó el balotaje en Brasil y arranca un cuarto mandato más débil

El presidente venció a Flávio Bolsonaro tras perder la primera vuelta, pero asumirá en enero con un Congreso dominado por la derecha y una deuda pública elevada.

Redacción

· 2 min de lectura

Lula ganó el balotaje en Brasil y arranca un cuarto mandato más débil
Imagen · Financial Times

Luiz Inácio Lula da Silva ganó el domingo el balotaje presidencial de Brasil frente a Flávio Bolsonaro y aseguró su cuarto mandato. Es, según el Financial Times, el mayor triunfo político de sus casi cinco décadas en la vida pública brasileña. Lula cumple 81 años el martes.

Una remontada inédita

Lula es el primer candidato que gana en Brasil tras perder la primera vuelta desde la restauración de las elecciones, en 1989. Tres semanas antes estaba 2,2 millones de votos detrás de Bolsonaro; el domingo ganó por 4,4 millones. El resultado contradijo a las encuestas y a buena parte de la clase política, que ya daba por terminada su carrera.

Lo logró, según el diario británico, con una combinación de personalidad y uso intensivo de la maquinaria estatal. Tras una campaña deslucida antes de la primera vuelta, centró la atención en la inexperiencia de su rival, de 45 años, y en sus vínculos personales con personas involucradas en el crimen organizado en Río de Janeiro, ciudad natal de Bolsonaro.

En el debate de TV Globo del viernes, Bolsonaro lo llamó "nueve dedos", en alusión al dedo que Lula perdió a los 17 años en un accidente en una fábrica. Lula respondió que Bolsonaro "nunca había trabajado en su vida" y exigió una disculpa; el momento se viralizó durante el fin de semana.

Como presidente, además, ofreció beneficios a los votantes: transporte público gratuito los fines de semana y un aumento del 15% en su principal programa social. Los economistas estiman un costo de al menos 43.600 millones de reales (US$ 8.800 millones) el año próximo, y posiblemente mucho más.

Un Congreso inclinado a la derecha

Cuando asuma, en enero, Lula tendrá una de las posiciones políticas más débiles de su etapa como presidente, salvo un breve período de su primer mandato, cuando un escándalo de corrupción amenazó a su gobierno. En las legislativas de hace tres semanas, los partidos de derecha lograron una posición dominante en el Senado y en la Cámara baja. Los temas que requieran aprobación legislativa implicarán negociaciones agotadoras.

El límite del modelo económico

El mayor desafío es la economía. Hay señales de que su fórmula de crecimiento, basada en gasto público y crédito al consumo, llegó a su techo. El FMI estima que la deuda bruta de Brasil subirá este año al 98% del PIB, muy por encima del promedio emergente, con un déficit presupuestario del 8% del PIB. Esa estimación es anterior al gasto de campaña.

La política fiscal laxa se traduce en tasas de interés reales cercanas al 10%, que asfixian la inversión empresaria y a las familias endeudadas. Si no recorta de forma significativa el gasto, Lula arriesga una crisis de credibilidad ante los mercados financieros.

Una lectura

El triunfo le da legitimidad, pero no mayoría ni margen fiscal: las promesas de campaña se suman a un déficit ya alto, y deberá negociar con un Congreso más cercano a sus rivales. Su historial combina una visión de izquierda con un pragmatismo marcado, que le permitió sortear críticas a su política económica. Si todavía conserva ese olfato será la variable que defina el mandato; habrá que seguir de cerca el primer paquete fiscal y la reacción de los mercados.

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