Maria Montserrat Alvarado, primera laica al frente de un dicasterio del Vaticano
La periodista mexicano-estadounidense de 39 años asumirá el 1 de noviembre la comunicación de la Santa Sede. Anticipó que podría haber cambios de estructura y comparó la gestión con la de un equipo de fútbol americano.

María Montserrat Alvarado, de 39 años, asumirá el 1 de noviembre la conducción general de los medios y la comunicación de la Santa Sede. Reemplaza a Paolo Ruffini, de 69, que ocupaba el cargo desde 2018. Nacida en México y formada en Estados Unidos, será la primera mujer al frente de una dependencia vaticana que no pertenece a una orden religiosa.
Según informó el portal Vatican News, también es la primera laica nombrada prefecta de un dicasterio y, por su edad, la persona más joven en dirigir un organismo de la Curia. Ese medio presentó el nombramiento como una continuación del camino de reforma y renovación iniciado por Francisco, antecesor de León XIV.
Cambios y un modelo del fútbol americano
En una entrevista con EWTN, la red católica privada donde trabajaba hasta ahora, Alvarado dijo que es posible que haya cambios de fondo en la estructura de la comunicación vaticana. «Es el momento en el que las formas digitales y las tradicionales de comunicación se encuentran», afirmó. Se definió como una «profesional de la próxima generación».
Como referencia para conducir equipos citó al entrenador neoyorquino Vince Lombardi (1913-1970): «Tenés a todos los jugadores que necesitás, pero están jugando en la posición equivocada. Entonces quizás haya que reordenar las cosas, o descubrimos algo completamente nuevo». Agregó que usará herramientas de análisis «para entender mejor cuáles son las necesidades de la Iglesia».
Qué supervisa el dicasterio
El Dicasterio para la Comunicación supervisa, entre otros, los contenidos impresos, de radio y de televisión del Vaticano, de alcance mundial. De él depende además la Sala de Prensa.
Alvarado aseguró que todavía está relevando qué espera de ella el papa León XIV y que no impondrá una visión propia: «Más bien recibo una visión y la pongo en práctica». Sin dar precisiones, dejó entrever que el papa la convocó de manera directa para el puesto.
Una lectura
El nombramiento tiene un peso simbólico evidente por las tres marcas que reúne: mujer, laica y joven. Lo que queda abierto es el alcance real de las reformas que insinuó, ya que no precisó qué se reordenaría ni en qué plazos. Su idea de ejecutar una visión ajena también deja por ver cuánto margen tendrá para tomar decisiones propias una vez en el cargo.