Merz esquiva el caso Aigner en el congreso de la CSU en Múnich
El canciller fue recibido con calidez por el partido hermano bávaro y no mencionó la candidatura presidencial de Ilse Aigner, que la CSU no parece dispuesta a pelear.

El canciller alemán, Friedrich Merz, llegó poco antes del mediodía del sábado al pabellón ferial de Múnich para hablar en el congreso de la CSU, junto al jefe del partido, Markus Söder. Lo recibieron con aplausos moderados, aunque el clima previo anticipaba más tensión: la Unión busca acordar un candidato a la presidencia federal y la presidenta del Parlamento bávaro, Ilse Aigner (CSU), suena como posibilidad.
Una tensión previa
Según relató el diario Frankfurter Allgemeine, entre los delegados circulaba el malestar porque la fecha del congreso era conocida desde hacía tiempo y coincidía con el momento en que la Unión quería tener definido un nombre. Poco antes del discurso de Söder, "círculos de la CDU" hicieron saber que la CDU reclama "con toda razón" el derecho a proponer a su propio candidato o candidata. Esa postura habría molestado incluso a Aigner, amiga de larga data de Merz. En la CSU se difundió la lectura de que se la dejó expuesta sin proponer otro nombre.
Un discurso sin sobresaltos
Merz saludó a la cúpula de la CSU y la mención de Aigner provocó ovación. Después elogió a Baviera y al partido: dijo que, viniendo de Berlín en medio de los debates actuales, es "muy reconfortante" estar allí. Destacó el trabajo de la ministra de Investigación Dorothee Bär, el ministro del Interior Alexander Dobrindt y el titular del Partido Popular Europeo, Manfred Weber.
No presentó novedades: reclamó aplicar las reformas que, según él, acordó con el socio de coalición, el SPD. Apeló a los jóvenes con el lema "Libertad en lugar de extremismo", pensado para Sajonia-Anhalt y Berlín, y con la fórmula "Alemania 2040". Citó a Toni Morrison para decir que una hermana puede ser alguien "que se parece a nosotros y al mismo tiempo es muy distinta", y subrayó que lo esencial es saberse "más fuertes juntos que solos".
Manuel Knoll, presidente de la Junta Joven bávara y flamante ministro estatal de Juventud y Democracia, dijo que el canciller "dio con el tono correcto" y generó un "ánimo de arranque" que ojalá se extienda al país.
Merz terminó sin volver a nombrar a Aigner. Söder, a su lado, no aprovechó para reabrir el tema. Su única pulla fue sobre el regalo, un cohete a escala: dijo que Merz podía usarlo "personalmente", y agregó enseguida: "Para mirarlo".
Una lectura
En conversaciones informales, según el diario, referentes de peso de la CSU opinan que Merz está hoy demasiado débil para imponer en su partido a una candidata bávara. Además, con 15 federaciones regionales de la CDU, consideran casi imposible que le cedan el cargo más alto del Estado a la CSU. Los delegados verían bien que una de los suyos llegara, pero no creen demasiado en ello ni quieren librar esa pelea. La candidatura sigue sin definirse y la CDU no nombró a nadie: ese vacío es lo que conviene seguir.
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