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Sábado 24 de octubre de 2026

Milano su misura: 24 sastres del mundo, un tema y un ganador de Singapur

En la sexta edición del Trofeo Arbiter, Franz Botré, director de la revista, defiende a los jóvenes artesanos y la idea de que un traje a medida debe expresar la identidad de quien lo usa.

Redacción

· 2 min de lectura

Milano su misura: 24 sastres del mundo, un tema y un ganador de Singapur
Imagen · La Verita

Veinticuatro sastres de distintos países participaron en la sexta edición de «Milano su misura – Trofeo Arbiter», una competencia de sastrería masculina que dirige Franz Botré, director de la revista Arbiter. El tema de este año fue «el estilo en barco y en el muelle», y el ganador fue Javin Tan Yi Chen, de Singapur, del atelier Common Suits.

Un tema, muchas lecturas

Según Botré, los participantes, que llegaron desde Suecia, Hong Kong, Xi'an, Singapur e Italia, mostraron sensibilidades diversas: algunos eligieron el rigor de la tradición británica, otros incorporaron bordados inspirados en las conchillas y otros reinterpretaron el blazer marinero. «La misma idea se transformó en lenguajes diferentes», sostuvo.

El director vinculó el tema con el origen práctico de muchas prendas clásicas. El saco cruzado, por ejemplo, permitía protegerse del viento, y los abrigos y pantalones de marinero se diseñaban para resistir la intemperie. «La funcionalidad generó códigos estéticos que pasaron a formar parte del guardarropa contemporáneo», dijo.

Los detalles que definieron al ganador

Botré afirmó que la calidad sastrera de Tan Yi Chen era impecable en corte, calce y elección de la tela, pero que la diferencia la hicieron los detalles funcionales. El sastre hizo los botones con goma de viejos zapatos de barco, colocó un anemómetro en el saco y sumó una parte de microfibra para limpiar los anteojos de las salpicaduras. «Cada detalle tiene una razón y cuenta una idea», señaló.

La tela, el oficio y la red

El director sostuvo que la tela incide hasta en un 60% en el resultado. Este año se usaron unos 25 tejidos distintos, provistos por Loro Piana a todos los sastres en competencia. Para Botré, la tela «orienta el corte, define el calce y contribuye a dar carácter» a la prenda.

Sobre la formación, dijo que hacen falta motivación auténtica, talento, estudio y años de trabajo, y que vio a jóvenes dejar la universidad para seguir su vocación. Según contó, desde que abrió el evento a sastres extranjeros observó que comparten técnicas y conocimientos sin vivirlo como una rivalidad, y habló de una red internacional de colaboración. También destacó que hay jóvenes que ofrecen trabajos de gran nivel a precios más accesibles que los de las grandes marcas.

Una herencia de 1952

Botré explicó que el evento recoge la herencia del Festival de la moda masculina creado por Arbiter en 1952. Cuando compró la publicación, en 2010, se propuso relanzar esa tradición con alcance internacional. «La tradición no es algo para conservar, sino un saber para transmitir y transformar», afirmó.

La idea que atraviesa sus declaraciones es que la sastrería se define frente a la producción industrial por la personalización: «no viste maniquíes, sino personas reales». Queda por ver si ese circuito de jóvenes sastres, con precios que el propio Botré describe como más accesibles, logra ampliar su público más allá de los entendidos, y cuánto pesa en eso un certamen que depende de la participación de un proveedor de telas de primer nivel.

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