Netanyahu denunció un intento de "robar las elecciones" en una votación con participación récord
En los primeros comicios desde el ataque de Hamas de 2023, las encuestas muestran un empate técnico entre el primer ministro y el centrista Gadi Eisenkot. La participación es la más alta desde 1973.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, denunció este martes que "tres altos funcionarios" de un partido de mayoría árabe "están tratando de robar las elecciones". Lo hizo en una jornada de votación con participación récord y fuerte polarización, la primera desde el ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre de 2023.
Según Netanyahu, los tres fueron detenidos en el sur del país con sobres llenos de dinero. Las autoridades electorales precisaron que los arrestos se produjeron cerca de los domicilios de los implicados, que "aún no habían llegado a los centros de votación", y que es un "caso aislado" bajo investigación. La policía lo describió como un intento de soborno electoral.
En su primera declaración pública del día, Netanyahu compartió en X un artículo sobre el episodio y llamó a movilizarse: "Votantes de derechas, queridos votantes del Likud, ante los intentos de socavar la integridad de las elecciones, debemos salir a votar en masa". Sus críticos sostienen que podría intentar sembrar dudas sobre la integridad del proceso, algo que su oficina desmiente.
Participación histórica
La Comisión Electoral Central informó que a las 14 habían votado 3,29 millones de israelíes, el 44,9% de los inscritos, la tasa más alta desde 1973. Más de 7 millones de personas están habilitadas y decenas de miles de expatriados regresaron al país solo para votar. Unos 330.000 jóvenes votan por primera vez.
"Siento que este es el momento decisivo. Es ahora o nunca", dijo Eilana Zisblit, de 55 años, que volvió tras casi 30 años en Canadá y votó por el bloque de Eisenkot. Zipporah Bennett, jubilada de 85 años, dijo apoyar a Netanyahu "porque tiene la experiencia de conducir al país por momentos difíciles".
Las urnas cierran a las 22, hora local. Las cadenas de televisión difundirán proyecciones apenas termine la votación, pero los resultados oficiales podrían tardar días.
Una contienda reñida
Las últimas encuestas muestran a la coalición de derecha, extrema derecha y ultraortodoxos de Netanyahu prácticamente empatada con el bloque opositor de Eisenkot, exjefe del Estado Mayor. Ninguno parece en condiciones de alcanzar los 61 escaños necesarios en la Knesset, de 120 bancas. Eso anticipa semanas o meses de negociaciones e incluso una eventual nueva votación; si nadie logra formar gobierno, Netanyahu podría seguir como primer ministro en funciones hasta nuevos comicios.
Los partidos de mayoría árabe, que representan alrededor del 20% de la población, podrían ser clave. Mansour Abbas, jefe del partido islamista Ra'am, afirmó al votar: "Nuestro voto cambiará el gobierno", y dijo esperar una participación superior al 70% en esas comunidades. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, advirtió que, si el oficialismo pierde, "será el gobierno de Mansour Abbas". Eisenkot descartó aliarse con esas formaciones, aunque algunos analistas prevén que podrían respaldar un gobierno en minoría para forzar la salida de Netanyahu.
Netanyahu, de 77 años y 19 como primer ministro, centró su campaña en la seguridad, los golpes a Hamas y Hezbollah y su relación con Donald Trump. Prometió "terminar el trabajo" en Irán. Está sometido a un juicio por corrupción.
Eisenkot, de 66 años, hizo una campaña más sobria, con la consigna de "volver a unir a todos los israelíes". Su bloque incluye a los exprimeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid, al nacionalista Avigdor Liberman y al exgeneral Yair Golan. Propone una comisión estatal independiente que investigue las fallas que permitieron el ataque de Hamas, a la que el gobierno se ha resistido, y desmantelar la capacidad militar y la estructura de gobierno de Hamas en Gaza en 18 meses. Tras votar, dijo que podría ser el "día más crítico desde la fundación del Estado de Israel".
Otros incidentes
En Tel Aviv, la policía detuvo a un hombre armado con un cuchillo que se acercó de forma amenazante a Yair Golan. "La incitación y la violencia no nos intimidarán", dijo Golan, quien cargó contra la "máquina de veneno" del primer ministro.
El partido Yashar, de Eisenkot, presentó una queja urgente por nueve incidentes con boletas faltantes, dañadas o volteadas en las cabinas, y habló de un posible sabotaje "sistemático y deliberado". El director general interino del comité electoral, Dean Livne, indicó que los reportes de irregularidades fueron muy inferiores a los de elecciones anteriores.
La votación se da en un contexto de creciente aislamiento internacional de Israel por su campaña en Gaza, que según las autoridades sanitarias dejó más de 74.000 palestinos muertos, y por la expansión de asentamientos y la violencia de colonos en Cisjordania. En Tel Aviv, familiares de las víctimas del 7 de octubre, en el que murieron 1.200 personas y 251 fueron secuestradas, guardaron un minuto de silencio.
Lo que queda abierto
Con una participación tan alta y un empate en los sondeos, el voto árabe y la validez de las denuncias cruzadas sobre fraude pueden pesar tanto como las bancas. Si el resultado es ajustado, el cruce de acusaciones sobre la integridad del proceso podría condicionar la legitimidad del escrutinio. Y es probable que la definición del gobierno llegue mucho después del cierre de las urnas.
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