Neurólogos italianos reclaman un plan nacional para la salud del cerebro
En su congreso de Florencia, la Sociedad Italiana de Neurología presentó un manifiesto de diez puntos y una campaña de prevención. También planteó cómo los biomarcadores, la inteligencia artificial y las nuevas terapias cambian la disciplina.
La Sociedad Italiana de Neurología (Sin) realiza desde el 24 hasta el 27 de octubre su 56° Congreso en la Fortezza da Basso, en Florencia. Participan más de 2.700 neurólogos, neurocientíficos y profesionales de la salud, con 1.280 trabajos entre comunicaciones orales y pósters, y 13 cursos de actualización.
Según la Sin, las enfermedades neurológicas son hoy la principal causa de discapacidad y la segunda causa de muerte en el mundo. En Italia, más de 7 millones de personas sufren migraña, unos 12 millones tienen trastornos del sueño y más de 2 millones padecen deterioro cognitivo o demencia. Las condiciones que afectan el sistema nervioso central y periférico alcanzan a cerca de 1 de cada 3 italianos.
Un manifiesto de las asociaciones de pacientes
Por primera vez se realizaron en el marco del congreso los Estados Generales de las asociaciones de personas con enfermedades neurológicas. La idea es que las prioridades de los pacientes orienten las decisiones sanitarias y la investigación, y superar la fragmentación de cada entidad con una plataforma común de pedidos a las instituciones.
Allí se presentó un Manifiesto unitario de diez puntos para reforzar la "Estrategia italiana para la salud del cerebro". Pide reconocer las enfermedades neurológicas, incluidas las raras, como prioridad estructural de salud pública. Propone un Plan nacional para la salud del cerebro, más información y alfabetización neurológica, circuitos asistenciales homogéneos entre hospital y territorio, mayor equidad en el acceso a las innovaciones, apoyo a la investigación y un papel estable de asociaciones y cuidadores en la planificación de los servicios.
Mario Zappia, presidente de la Sin, dijo que el Manifiesto "nos hace sentir orgullosos, pero es sobre todo el punto de partida para un diálogo autorizado con las instituciones".
Prevención y biomarcadores
La Sin lanzó junto con la Cruz Roja Italiana y la Fundación Aletheia una campaña nacional: habrá material divulgativo, formación de voluntarios e iniciativas en 100 plazas del país entre noviembre y diciembre de 2026, y actividades territoriales en 2027. Cristina Tassorelli, secretaria de la Sin, sostuvo que buena parte del riesgo de muchas patologías neurológicas puede prevenirse actuando sobre factores modificables.
Alessandro Padovani, expresidente de la entidad, afirmó que los biomarcadores permiten pasar a una medicina "más precoz, predictiva y personalizada". Citó la p-tau217 en el Alzheimer, detectable con un análisis de sangre, y la investigación en Parkinson y esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Agregó que la proteómica y la metabolómica, integradas con inteligencia artificial, podrían ayudar a reconocer alteraciones biológicas antes de los síntomas.
Terapias, hidrocefalia y exposoma
Nicola De Stefano, presidente electo, señaló que durante años la neurología actuó sobre todo sobre los síntomas. Ahora, con terapias basadas en ARN, terapia génica, edición genética y células CAR-T, empieza a intervenir sobre los mecanismos de origen. Habló de un "cambio de paradigma" en las enfermedades del motoneurona, como la ELA.
Como ejemplo de condición tratable mal diagnosticada, Zappia mencionó la hidrocefalia normotensa. Sus síntomas, que afectan movimiento, cognición y continencia, suelen confundirse con el envejecimiento o con enfermedades neurodegenerativas. Es una de las pocas formas de deterioro cognitivo y motor potencialmente reversibles, mediante cirugía de derivación del líquido cefalorraquídeo. La Universidad de Catania promueve un estudio multicéntrico, con patrocinio de la International Parkinson and Movement Disorder Society, que reúne a más de 200 pacientes con hidrocefalia normotensa asociada a parkinsonismo.
Leonardo Lopiano, consejero de la Sin, planteó que la salud cerebral resulta de la interacción entre biología individual y ambiente. Enumeró contaminación del aire, sustancias químicas, ruido, alimentación, actividad física, sueño, estrés psicosocial y condiciones socioeconómicas como factores que pueden modificar la vulnerabilidad del sistema nervioso.
Formación digital y nuevas competencias
La Sin lanzó con Biogen el proyecto Digital NeuroHub, para capacitar a neurólogos en inteligencia artificial, manejo de datos clínicos y aspectos éticos y de protección de la información. En dos años, unos 80 neurólogos obtuvieron la certificación de neurólogo digital. Según Claudio Gasperini, vicepresidente, este año se extendió a las secciones regionales y cerrará en diciembre con una nueva fase de certificación.
La entidad también defendió que los neurólogos desarrollen competencias intervencionistas, sobre todo en patologías cerebrovasculares isquémicas, y que cuenten con herramientas como la rehabilitación neurológica.
Una lectura
El congreso muestra a una disciplina que busca moverse del tratamiento sintomático a la detección temprana, y que a la vez pide un lugar político: el Manifiesto y el pedido de un plan nacional apuntan a que ese cambio llegue al sistema público. Quedan abiertas cuestiones que no se precisaron, como los plazos, el financiamiento y la respuesta de las instituciones. Habrá que ver si la campaña de las 100 plazas y el diálogo con las autoridades se traducen en políticas concretas.
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