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Sábado 24 de octubre de 2026

Paolo Brosio recuerda sus años de cronista con Emilio Fede en el TG4

El periodista italiano contó cómo llegó al noticiero de Mediaset en 1991 y cómo fueron sus transmisiones en vivo durante Mani Pulite.

Redacción

· 2 min de lectura

Paolo Brosio recuerda sus años de cronista con Emilio Fede en el TG4
Imagen · Il Fatto Quotidiano

Paolo Brosio, uno de los rostros del periodismo televisivo italiano de los años noventa, repasó en una entrevista con La Nuova Sardegna sus comienzos como enviado del TG4, el noticiero que dirigía Emilio Fede, y la cobertura de Mani Pulite, la investigación judicial por corrupción que sacudió a la política italiana.

El ingreso al TG4

Brosio ubicó el inicio en 1991, el año de la Guerra del Golfo. "Estaba naciendo la información privada. Fede me hizo una entrevista de noche. Me tomaron y me mandaron enseguida de enviado", relató. El trabajo tuvo un costo personal: se había casado hacía poco, pero casi nunca estaba en su casa, y su esposa, contó, "me hizo encontrar todo afuera de casa".

De la momia del Similaun a Tangentopoli

Al año siguiente estalló Mani Pulite. Brosio contó que Fede lo había enviado a Austria por el hallazgo de la "momia del Similaun", el hombre de hielo de unos 5.300 años, con la consigna de traer material exclusivo, incluida la "entrevista" a la momia. Mientras estaba allí, en Milán arrestaron a Mario Chiesa y comenzó Tangentopoli. Fede lo llamó para que volviera.

Como no se podía estar frente al tribunal, Brosio se instalaba en la isla peatonal de corso Porta Vittoria, desde donde se veía todo el Palacio de Justicia, aunque también pasaba el tranvía. Allí hacía sus transmisiones, siempre con su loden o su Barbour, aun "a 50 grados". Según contó, después se colocó un cartel que dice "Aquí Paolo Brosio hacía las transmisiones en vivo".

Después de la fama

Tras su etapa de cronista, Brosio pasó a programas de entretenimiento y reality shows. Su episodio más comentado fue la conversión al catolicismo tras una crisis personal y su vínculo con Medjugorje, que lo llevó a hablar de su fe, escribir libros y dar testimonios.

El título de la entrevista recoge además otra anécdota: según Brosio, Fede "ponía a trabajar a todos" y a él más, por estar siempre en vivo; en una ocasión, dijo, le arrojó una máquina de escribir por la cabeza, aunque logró esquivarla.

Los recuerdos de Brosio muestran el funcionamiento de la televisión informativa privada en sus primeros años: urgencia, exigencia del director y una cobertura que convirtió a un cronista en símbolo de una época. Son relatos personales, hechos décadas después, y no se precisó el contexto de cada episodio.

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