París: la marcha del sábado evitó la escalada de la semana anterior
Según la policía, 110.000 personas marcharon por la capital francesa; los organizadores hablaron de 240.000. Hubo incidentes al final, pero lejos de los disturbios de siete días antes.
Una nueva manifestación recorrió París el sábado, una semana después de los saqueos, incendios y choques en la Place de la République que conmocionaron a Francia. Esta vez, la escalada no se repitió: hubo piedras y gases lacrimógenos al caer la tarde, pero el operativo policial contuvo los incidentes. La policía calculó 110.000 manifestantes; los organizadores, 240.000.
Un recorrido pensado para evitar riesgos
Por temor a que se repitieran los desmanes, la ciudad modificó a último momento el trayecto: de la Porte d'Italie a la Porte Vincennes, unos cinco kilómetros, por barrios populares y lejos de los comercios de lujo. Durante casi toda la marcha no se vio policía, salvo al frente. Eso cambió cuando la columna llegó a destino, tras unas dos horas: las fuerzas de seguridad impidieron que los manifestantes se dispersaran.
Entre los presentes había estudiantes, algunos sindicalistas, algunos «chalecos amarillos» y unos pocos jóvenes de los suburbios con máscaras negras listas para bajar sobre el rostro. Los carteles mezclaban reclamos: uno decía que se llora por las vitrinas rotas y no por los futuros rotos; otro, con un estudiante disfrazado de Jesús, que bendice los aumentos de sueldo.
Qué dicen los manifestantes
Adrien, de 19 años, dijo que marchaba por mejores condiciones de estudio, precios más bajos, contra la violencia policial y por una mejor vida en los departamentos de ultramar como La Reunión. Sobre los saqueos de la semana anterior opinó: «Fueron una parte pequeña de las protestas, los medios lo exageraron». Sostuvo que el Gobierno dejó que ocurrieran «para desprestigiarnos».
Gabriel, de 23, montajista de video, afirmó que los precios suben desde que gobierna Macron y que no ve futuro en Francia. Es negro y dijo temer a la violencia policial y a los racistas; la víspera, un terrorista de extrema derecha había asesinado a un hombre negro en un suburbio parisino. Entiende la violencia de la semana anterior: «Sentimos que hace años no cambia nada. Eso lleva al caos».
Johann, de 20, dijo que la derecha se fortalece, como la AfD en Alemania, y que en la Place de la République la policía los rodeó y algunos se enfurecieron, aunque él no lo apoya. Los estudiantes Issa (24) y Lucard (22) contaron que dentro de cinco meses, cuando Francia vote, elegirán a un partido de izquierda. «Son los únicos que cumplen todas nuestras demandas», dijo Lucard.
Los incidentes del final
Al anochecer, en la Porte Vincennes, un grupo de jóvenes, de los suburbios y de la ultraizquierda, empezó a arrancar tablones de protección de un comercio y a romper el vidrio con barras de hierro y piedras. Una manifestante mayor se interpuso gritando «¡Stop!»: no quería que se hablara otra vez solo de los saqueos. Pocos momentos después avanzó una compañía policial con bastones y gases, de modo que no se sabe si ella habría logrado frenarlos.
Terminada la marcha, hubo furgones policiales en cada cruce importante y se anunció que el Ejército protegería los puntos más vulnerables. En la Place de la République rige un toque de queda de 23 a 6, y circulan en X videos de agentes golpeando con dureza. Mientras tanto, según el relato, hubo disturbios más graves en Barcelona y Roma. Le Parisien tituló que el Gobierno escapó a un nuevo «sábado de caos».
Una lectura
La calma relativa parece deberse más al dispositivo de seguridad que a un cambio de ánimo: los reclamos por precios, educación, violencia policial y futuro siguen en pie, y varios jóvenes justificaron o comprendieron la violencia previa. Queda abierto cuánto costará en términos políticos la contención por la fuerza, con videos de golpes en circulación, y cómo influirá este malestar en las elecciones de dentro de cinco meses.