Phantom Blade Zero: la crítica lo ubica como el mejor juego de acción del año
El título del estudio chino S-Game combina jefes al estilo Soulslike con combates inspirados en el cine de artes marciales. Según Dexerto, supera a Black Myth: Wukong en combate y exploración, aunque su historia y sus enemigos comunes no están a la misma altura.

Phantom Blade Zero, el juego de acción del estudio S-Game, con sede en Beijing, recibió una reseña muy favorable de Dexerto, que lo calificó como "el mejor juego de acción de 2026". El análisis se basó en más de 35 horas de partida en una PC con una RTX 5080, en un televisor OLED 4K y con todos los gráficos al máximo.
La crítica lo compara de manera directa con Black Myth: Wukong, ganador del premio a mejor juego de acción en los Game Awards de 2024. Según el medio, Phantom Blade Zero lo supera en combate y en exploración, y rivaliza con él en lo visual.
Una historia de venganza con cuenta regresiva
El jugador controla a Soul, integrante de la Orden, un grupo de combatientes de las tierras de Wulin. Lo acusan de matar a su maestro y sus propios compañeros se vuelven en su contra. Su amigo de la infancia, Zhou Shang, lo atraviesa el corazón y lo da por muerto.
Antes de morir, un sanador conocido como el Flesh Sculptor le da un corazón maldito. A Soul le quedan 66 días de vida y busca vengar a su maestro y descubrir qué hay detrás de los Maskwalkers, criaturas similares a zombis que recorren el territorio. Para la reseña, el argumento no es lo más fuerte del juego: queda por debajo del combate pese a la abundancia de cinemáticas, memorias en audio y explicaciones del trasfondo.
Combate agresivo y jefes inventivos
El núcleo del juego es un sistema de combate que, según el análisis, mezcla las paradas de Sekiro, las combinaciones con cambio de arma de Where Winds Meet y animaciones vistosas en la línea de Stellar Blade. Tanto Soul como sus rivales tienen una barra de postura, Sha-Chi, que se desgasta al bloquear, usar ataques pesados o fallar una parada. Cambiar entre las dos armas principales la reinicia, y el juego premia la ofensiva: encadenar ataques livianos y pesados carga una habilidad especial de cada arma que causa mucho daño de postura.
También hay armas secundarias, las Phantom Edges, que consumen puntos. Entre ellas están la Fire Meteor, una bola con cadena que prende fuego a los enemigos, y la Puppeteer's Bell, que invoca personajes aliados. Las ejecuciones son sangrientas y, según la reseña, están pensadas para los fanáticos del cine de kung fu.
Los jefes son el punto alto: un bailarín de león que escupe fuego, una laudista cuyos rasguidos lanzan cortes a distancia y un maestro borracho que bebe para recargar su escudo. Los puntos de control en los jefes permiten retomar desde la segunda o tercera fase, lo que vuelve el desafío menos castigador que el de Black Myth: Wukong. Los enemigos comunes, en cambio, son poco variados (soldados con espada, asesinos con dagas, algún ave o perro salvaje) y resultaron fáciles incluso en la dificultad inicial más alta.
Un mundo para explorar
El mapa está interconectado y lleno de jefes secretos, misiones secundarias, caminos alternativos y objetos ocultos. Las Phantom Edges también sirven para explorar: el Bashpole rompe accesos tapiados y el Dread Axe corta cadenas para abrir pasajes. Los materiales de mejora invertidos en un arma pueden recuperarse cuantas veces se quiera, lo que facilita probar estilos distintos.
La contracara es que los enemigos no reaparecen, por lo que las zonas despejadas quedan casi vacías.
Una lectura
La reseña consolida la imagen de una industria china que ya no se limita a un único éxito. Sin embargo, se trata del juicio de un solo medio, basado en una versión de PC de gama alta; cómo rinda el juego en otras plataformas y qué opine el resto de la crítica y del público es algo que todavía no se sabe. Las objeciones señaladas, una narrativa menor y enemigos comunes flojos, marcan los puntos a mirar cuando salgan más análisis.
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