Pier Luigi Bersani, el líder que llegó a un paso del poder y no lo alcanzó
El ex secretario del Partido Demócrata italiano estuvo cerca de encabezar el gobierno en 2013, pero el fracaso con el Movimiento 5 Estrellas y el voto por el Quirinal lo dejaron afuera. Hoy repite que no será el federador del "campo largo".

Pier Luigi Bersani, nacido en Bettola, Piacenza, en 1951, fue el tercer secretario del Partido Demócrata (Pd) de Italia, tras ganar las primarias de 2009, a dos años de la fundación del partido. Su carrera quedó marcada por un final truncado: tras las elecciones de 2013, en las que el Pd no logró una victoria clara, el presidente Giorgio Napolitano le encargó formar gobierno, y no lo consiguió.
La caída de 2013
Bersani contó que tenía todo pensado: el primer Consejo de Ministros sería informal, y al final él anunciaría el ius soli (la ciudadanía por nacimiento en el territorio). Pero el intento se hundió en el encuentro transmitido en streaming con los representantes de Beppe Grillo, Roberta Lombardi y Vito Crimi. "Sabía ya cómo terminaría. No querían saber nada de fiarse de mí", dijo. Al cierre los invitó a buscar en Wikipedia el significado de "Diciannovismo", que definió como "el conjunto de fenómenos que precedieron el nacimiento del fascismo".
El golpe político definitivo llegó con la elección presidencial. Bersani propuso a Romano Prodi como candidato al Quirinal, con el respaldo público de los dirigentes del centroizquierda, pero Prodi fue rechazado en la votación secreta, igual que poco antes Franco Marini. Fueron 101 los parlamentarios que le dieron la espalda. En su momento Bersani dijo: "Entre nosotros 1 de cada 4 traicionó", y anunció su renuncia. En 2017 precisó que "eran un poco menos de 80" y que "una mitad quería eliminar a Prodi, la otra mitad a mí". El partido nunca acordó quiénes fueron ni quiénes los instigadores.
Antes había perdido otra oportunidad: cuando Silvio Berlusconi renunció, en el otoño de 2011, no pidió elecciones y terminó apoyando el gobierno de Mario Monti. En marzo de 2012 dijo que era hora de "sacarse de encima" a los políticos y periodistas que llevaban 20 años en escena, aunque después se postuló en las primarias de noviembre y salió primero. Su salida abrió paso a Enrico Letta en el gobierno y a Matteo Renzi en la conducción del partido.
Salud y una relación inusual con Berlusconi
El 5 de enero de 2014 sufrió una hemorragia cerebral en su casa de Piacenza y fue operado en Parma. "Pensé que no lo lograría. El terror verdadero era que el cerebro no me funcionara más", recordó. El primero en enviarle un abrazo fue Berlusconi, y al día siguiente Il Giornale, del entorno familiar del ex premier, tituló "Hoy, fuerza Bersani". Ambos nacieron el 29 de septiembre y se profesaron respeto mutuo.
El 14 de diciembre de 2009 Bersani visitó a Berlusconi en el hospital San Raffaele de Milán, pese a las protestas de simpatizantes. Berlusconi contó que le sostuvo la mano durante media hora y en 2020 lo definió como "decente y generoso". Bersani lo desmintió en 2023, tras la muerte del ex premier: "En verdad fue él quien me tuvo la mano a mí". Reconoció que lo veía como alguien de "humanidad controvertida", que hacía sus negocios pero transmitía una generosidad que fascinaba.
Las metáforas de Bersani
El periodista Filippo Ceccarelli escribió en Invano (Feltrinelli, 2018) que en la comunicación de Bersani había "algo extraño", con "rarezas léxicas" que eran una extensión del habla campesina. Quedaron en la memoria la vaca en el pasillo, el pavo en el techo, las muñecas para peinar y, sobre todo, el jaguar para desmanchar. El humorista Maurizio Crozza lo imitó hasta compartir escenario con él. Fundó con Massimo D'Alema y Roberto Speranza Articulo 1 – Movimiento Democrático y Progresista tras dejar el Pd, y volvió al partido en 2023.
El campo largo
Sobre la coalición de centroizquierda conocida como "campo largo", Bersani fue tajante en La7: "No lo piensan ellos, ni yo tampoco". En 2023 ya había dicho: "Se pone el carro delante de los bueyes: primero hay que querer unirse, luego discutir los temas y después, si hace falta, buscar un federador". Y agregó: "Hoy el carro lo empujo, no lo tiro".
Su trayectoria deja una lectura recurrente: aciertos de largo plazo, según él mismo admitió, pero tropiezos en la coyuntura. Que su nombre siga circulando como posible federador, pese a sus negativas, muestra la falta de liderazgos en el centroizquierda italiano. Queda abierto si la coalición logrará unirse más allá de la foto, algo que ya falló en Vasto en 2011.
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