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Martes 27 de octubre de 2026

Protestas y violencia: un columnista italiano acusa al gobierno de confundir causa y efecto

En una columna de opinión en Il Fatto Quotidiano, el autor sostiene que la exasperación social en Italia es responsabilidad de quienes gobiernan mal, no de estudiantes, camioneros o agricultores que salen a la calle.

Redacción

· 2 min de lectura

Protestas y violencia: un columnista italiano acusa al gobierno de confundir causa y efecto
Imagen · Il Fatto Quotidiano

Según el autor de una columna de opinión publicada el 27 de octubre de 2026 en Il Fatto Quotidiano, el error central del debate público italiano es confundir la causa con el efecto: atribuir la "barbarie social" a extremistas violentos, cuando en su visión el origen está en las políticas de gobierno. La columna no lleva firma en el material disponible.

La tesis

El autor afirma que estudiantes, autotransportistas y agricultores, que en buena parte habían votado a las fuerzas hoy en el gobierno, son presentados como un problema de "extremismo subversivo". Según su planteo, la sociedad hiperespectacularizada favorece una comunicación fragmentada que concentra la atención en episodios aislados y impide ver el conjunto. Para ilustrarlo recurre a la metáfora de los árboles y el bosque del pensador alemán Günther Anders (1902-1992).

Sobre los hechos de violencia en las protestas, sostiene que son una minoría y "fisiológicos". Compara: si en una guerra hay víctimas colaterales, no se entiende por qué una protesta de personas exasperadas debería desarrollarse sin incidentes. En ambos casos, argumenta, el responsable primario es quien provoca la situación.

Los argumentos

El columnista enumera lo que a su juicio explica el malestar: salarios estancados desde los años noventa, mientras ministros, diputados y gobernadores se habrían aumentado las remuneraciones en un 2.000% en tres décadas; más de cien mil jóvenes que cada año emigran de Italia por falta de trabajo, sueldos bajos y contratación por recomendaciones o parentescos; y el deterioro de la escuela y la sanidad. Estas cifras son afirmaciones del autor y no se indica su fuente.

También critica a los adultos que, dice, dan lecciones a los jóvenes sobre condenar la violencia o defender el Estado liberal, y menciona al periodista Bruno Vespa como ejemplo. Agrega que gobiernos occidentales toleraron "en el silencio más glacial" el "exterminio del pueblo palestino", y recuerda que John Locke ya establecía en el siglo XVII el derecho del pueblo a rebelarse contra gobernantes injustos o despóticos.

Un llamado a la oposición

Para el autor, quienes protestan dan una "gran lección de educación social, de sanidad mental y de liberalismo", mientras los gobernantes traicionan esos valores. Pide que quien quiera presentarse como alternativa asuma toda la responsabilidad de este tiempo y evite disputas internas que, ante el "colapso social", se vivirían como otra traición.

Una lectura

Se trata de una postura de opinión, con cifras sin respaldo explícito, que justifica en buena medida la protesta y relativiza la violencia. El texto no precisa a qué movilizaciones o episodios concretos se refiere, ni qué respuesta oficial cuestiona. Queda abierto cómo se distribuye la responsabilidad entre quienes protestan, quienes gobiernan y quienes disputan el poder, y si el debate sobre la violencia en las calles italianas se desplazará hacia las causas sociales que el autor señala.

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