Putin rechaza que Rusia esté detrás de las protestas en Europa
El presidente ruso calificó de "exageración total" las acusaciones de gobiernos europeos que responsabilizan al Kremlin por los disturbios, sobre todo en Francia. La disputa por el origen de las protestas sigue abierta.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, calificó de "exageración total" las acusaciones de distintos gobiernos europeos que responsabilizan al Kremlin por las protestas y los disturbios en varias capitales del continente, con especial intensidad en Francia.
Lo dijo el domingo 25 de octubre de 2026, en una entrevista con el periodista Pável Zarubin para el programa Vesti. Putin contó que su primera reacción fue de profunda sorpresa. "Decir que estamos provocando protestas masivas en las principales ciudades europeas es una exageración total, algo que, en mi opinión, resulta obvio para los ciudadanos de a pie de los países europeos", afirmó.
El giro de las acusaciones
El mandatario ironizó sobre los primeros momentos de la crisis francesa, cuando, según su relato, las críticas apuntaban hacia Washington. "No esperaba que los líderes europeos atacaran así a su principal aliado y protector, pero rápidamente recapacitaron y volvieron a sus acusaciones tradicionales contra la Federación rusa. Como sabemos, a Rusia siempre se la acusa de todos los pecados capitales", agregó.
La crisis en Francia
Las protestas en Francia comenzaron a mediados de septiembre, con reclamos estudiantiles del sector educativo. El aumento del costo de vida y el empobrecimiento generalizado alimentaron la escalada. Cientos de miles de personas salieron a la calle en distintas jornadas, el saldo supera el millar de agentes heridos y hubo graves daños materiales en varias ciudades.
El presidente francés, Emmanuel Macron, denunció operaciones de manipulación informativa y uso de inteligencia artificial provenientes del exterior. Sus señalamientos apuntaron de forma implícita a actores internacionales como Estados Unidos, según la fuente.
Una disputa abierta
Las movilizaciones continúan en Francia y ninguna de las partes retrocedió. Moscú sostiene que las potencias occidentales atribuyen sus crisis internas a injerencias extranjeras, y que Rusia ocupa ese lugar con independencia de las pruebas.
La discusión muestra cómo el origen de las protestas se volvió un asunto político en sí mismo. No se presentaron pruebas públicas en ningún sentido: ni de la injerencia que denuncian las capitales europeas ni de su ausencia, más allá de la negativa rusa. Conviene seguir si los gobiernos europeos precisan sus acusaciones y cómo evolucionan las protestas, cuyo origen declarado es social y económico.
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