Serbia vota con Vučić por primera vez sin la victoria asegurada
La Lista Estudiantil, surgida de las protestas por la tragedia de Novi Sad, desafía el monopolio de poder del Partido Progresista Serbio en las legislativas de este domingo.

Serbia celebra este domingo las elecciones parlamentarias que el país esperó casi dos años. Es la primera vez desde 2012 que el Partido Progresista Serbio (SNS) del presidente Aleksandar Vučić puede perder una votación, o al menos la primera en la que su sector no llega como ganador anticipado. La incertidumbre podría extenderse a la elección presidencial de diciembre, donde un triunfo de un candidato oficialista tampoco está garantizado. También es posible un empate de poder con nuevas elecciones. Vučić, según el diario Frankfurter Allgemeine, está "angezählt": golpeado, pero no derrotado.
El origen: Novi Sad
La campaña se remonta al 1 de noviembre de 2024, cuando se derrumbó el techo de la estación central de trenes de Novi Sad, la segunda ciudad del país. Murieron 16 personas. La obra estuvo afectada por deficiencias de construcción que, con alta probabilidad, derivaron de corrupción en las adjudicaciones.
Los intentos del Gobierno de encubrir las causas desataron la mayor protesta en Serbia desde la caída de Slobodan Milošević, en octubre de 2000. Comenzó en las universidades y alcanzó a otros sectores. De ese movimiento nació, tras demoras y desvíos, la Lista Estudiantil, que promete quebrar el monopolio del SNS y terminar con el control de su partido sobre el Estado y las instituciones.
Candidatos sin carrera política
La lista convirtió la desconfianza hacia los partidos y los políticos profesionales en principio: sus candidatos a los 250 escaños son legos y recién llegados. Encabeza Ilija Srdanović, cardiólogo de Novi Sad desconocido hasta ahora para el público general. No se sabe si sería primer ministro en caso de victoria; él se mantiene reservado, y el movimiento es difícil de descifrar desde afuera.
Ideológicamente reúne posturas diversas, con fuerte presencia de tonos nacionalistas. A buena parte de sus seguidores eso les importa poco: o comparten esa visión, o consideran las diferencias un mal menor frente al objetivo de desplazar a Vučić y su aparato.
Filip Ejdus, profesor de política de seguridad en la Universidad de Belgrado, afirmó: "Por supuesto que el movimiento estudiantil también tiene sus debilidades. Pero los observadores extranjeros no deberían cometer el error de equipararlo superficialmente con el partido de gobierno". Describió al SNS como "una estructura de tipo mafioso que se apoderó del Estado serbio y de la democracia", y al movimiento como uno que quiere devolverlos a los ciudadanos.
El respaldo que conserva Vučić
Vučić mantiene un apoyo considerable, sobre todo entre los mayores de 60, la franja más numerosa del electorado. La economía creció de manera sólida en los últimos años y hoy el desempleo no es el problema: en muchas ramas faltan trabajadores y Serbia importa cada vez más mano de obra del sur de Asia.
Vučić renunció poco antes de completar su segundo y, según la Constitución, último mandato presidencial, y pretende volver al cargo de primer ministro para seguir controlando el país. Se promociona como un líder bien conectado internacionalmente, en especial con Vladimir Putin.
Moscú y la política exterior
Maksim Samorukov, del Carnegie Russia Eurasia Center de Berlín, escribió en Balkan Insight que, pese a las recientes tensiones por los envíos indirectos de armas serbias a Ucrania, el Kremlin le aseguró a Vučić su pleno respaldo electoral. En septiembre, Vučić se reunió en Nueva York con el canciller ruso, Serguéi Lavrov, y, por teléfono con Putin, logró un nuevo contrato de gas de corto plazo. Moscú renueva el suministro por tramos de tres meses, lo que mantiene a Serbia en dependencia permanente. Serbia, junto con Bielorrusia, es el único país del continente que no sancionó a Rusia.
En el foro Valdái, Putin dijo que la actual dirigencia serbia, incluido Vučić, "que fue presidente y, espero, pronto será primer ministro", sigue una política prudente y muestra disposición a cooperar con Rusia, algo que "saludamos expresamente". Sobre la visita del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a Belgrado en agosto, respondió: "Las señoritas se inquietan. Nosotros no nos inquietamos: hacemos política". El primer ministro eslovaco, Robert Fico, apoyó a Vučić en un acto en Novi Sad la semana pasada, por defender el derecho de Serbia a decidir por sí misma.
La política exterior pesó poco en la campaña. La Lista Estudiantil tampoco plantea sanciones a Rusia y adopta una postura mayormente escéptica hacia la Unión Europea. Su eje es la lucha por una Serbia sin corrupción. Más de 20.000 observadores del movimiento vigilarán los comicios para evitar o detectar maniobras de fraude, lo que, al menos en el papel, alcanzaría para cubrir cada mesa.
Qué mirar
El resultado definirá si el control del SNS sobre el Estado empieza a ceder, pero no resolverá la incógnita sobre quién gobernaría: la lista opositora no aclaró su liderazgo ni su programa más allá de la anticorrupción. Con Moscú respaldando a Vučić y sin diferencias nítidas entre ambos bandos en sanciones a Rusia, el eje de la disputa es interno. Cabe seguir el recuento, el desempeño de los observadores y la posibilidad de un parlamento sin mayorías que conduzca a nuevas elecciones.
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