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Lunes 26 de octubre de 2026

Sueño infantil: una especialista advierte que saltear la siesta es un error

Chiara Baiguini, educadora del sueño, sostiene que el sueño de los chicos no empeoró: lo que cambió es el entorno familiar que debe sostenerlo.

Redacción

· 3 min de lectura

Sueño infantil: una especialista advierte que saltear la siesta es un error
Imagen · La Verita

Chiara Baiguini, «educadora del sueño gentil» y coach certificada de vida y familia, sostuvo en una entrevista con el diario italiano La Verità que los problemas de sueño infantil no se explican por un deterioro del dormir de los chicos, sino por el contexto en el que viven las familias. «No empeoró el sueño: empeoró nuestra capacidad de sostenerlo», resumió. Es autora de Nati per Dormire (Vallardi).

Baiguini aclaró que no es médica ni reemplaza al pediatra. Su trabajo, explicó, consiste en ayudar a las familias a entender cómo duerme un chico y a acompañarlo sin dejarlo llorar y sin métodos rígidos, trabajando sobre hábitos, ambiente y la relación entre el chico y quien lo acuesta.

Un entorno que cambió

Según la especialista, los chicos se despiertan de noche hoy como hace cien años, algo que consideró fisiológico. Lo que cambió, dijo, es que las familias están más solas: la red de abuelos, tíos y vecinos que antes se turnaba hoy suele no estar. A eso sumó ritmos más exigentes y consejos contradictorios que hacen sentir equivocados a los padres. Una noche difícil que antes se compartía hoy recae sobre una o dos personas agotadas.

Entre los factores que dañan el sueño enumeró el cansancio excesivo, porque cuando el chico pasa su momento justo el cuerpo produce cortisol, la hormona que mantiene despierto; la sobrecarga de estímulos; la falta de sensación de seguridad, que depende del adulto presente; y las siestas salteadas.

Bebés y chicos más grandes

Para el recién nacido, Baiguini recomendó cercanía y atención a las señales de cansancio, en lugar de tablas de horarios. Afirmó que no hay que «enseñarle» a dormir dejándolo llorar. Indicó que todo debe hacerse dentro de las reglas de sueño seguro del ministerio de Salud italiano y del pediatra: boca arriba, sobre una superficie firme, sin almohadas ni objetos blandos, en la habitación de los padres pero en su cuna.

Para los más grandes describió su enfoque, llamado C.A.R.E.®, con cuatro perfiles: el que necesita movimiento antes de calmarse, el muy sensible que a la noche ya está saturado, el que parece tranquilo pero no registra su cansancio y se desploma, y el que necesita previsibilidad. Propuso una rutina de quince o veinte minutos en tres fases: encontrar al chico donde está, darle dirección a su energía y acompañarlo hacia la calma.

La siesta y las pantallas

Sobre la siesta, Baiguini calificó de mito que saltearla ayude a dormir mejor de noche: según dijo, el chico que no descansó llega sobreexcitado. Indicó que la necesidad suele disminuir gradualmente entre los tres y los cinco años, aunque varía. El criterio, afirmó, no es la edad: si a la tarde está sereno y de noche se duerme sin esfuerzo, está bien; si se irrita o la noche es ingobernable, todavía la necesita.

Respecto de las pantallas, reconoció que la investigación sobre la luz y la melatonina «está en evolución» y que no hace afirmaciones definitivas. Lo que observa es que la pantalla mantiene al cerebro en estado de atención y desplaza el juego físico, la lectura compartida y el contacto. «El problema no es la tablet en sí, es lo que ocupa su lugar», dijo. Recomendó sustituir en vez de solo quitar, fijar las reglas de día y dar el ejemplo, con el teléfono en otra habitación los veinte minutos previos a dormir. Con chicos desde los ocho años, sugirió negociar las reglas.

A los padres les propuso tres ideas: el chico se calma a través de ellos, por lo que conviene tomarse unos respiros antes de entrar al cuarto; conocer el propio modo de recargarse; y repartir de día quién hace qué durante la noche.

Una lectura

El planteo desplaza el foco del chico al adulto y a su red de apoyo, una mirada que se apoya en la experiencia profesional de la autora y no en datos presentados en la entrevista. Queda abierto cuánto de su enfoque por perfiles cuenta con respaldo científico, algo que la propia especialista no detalló, y conviene que las recomendaciones se consulten con el pediatra.

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