Ucrania y Rusia aceptan retomar negociaciones, pero siguen lejos en territorio y garantías
Kiev y Moscú acordaron un alto el fuego local en Jersón para dejar pasar ayuda, tras consultas con Melania Trump. La nueva ronda de diálogo, prevista para mediados de noviembre, parte sin acercamientos de fondo.
Ucrania y Rusia manifestaron su disposición a retomar las negociaciones de paz mediadas por Estados Unidos y respaldaron una misión humanitaria encabezada por la primera dama estadounidense, Melania Trump. El anuncio sorpresa del viernes fue un alto el fuego local para permitir el ingreso de ayuda, la semana próxima, a una localidad aislada de la región de Jersón, en el sur de Ucrania. Según la agencia AP, el acuerdo siguió a consultas secretas de Melania Trump con negociadores civiles de ambos países.
Sin embargo, las posiciones centrales casi no cambiaron. Horas después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, dijera que aceptaba "en principio" reiniciar las conversaciones, Rusia lanzó un ataque con misiles balísticos y drones sobre Kiev que dejó muertos. Moscú, por su parte, afirmó ese mismo día que destruyó más de 800 drones ucranianos que se dirigían a sus ciudades.
Una ronda prevista en Abu Dabi
El enviado presidencial estadounidense Steve Witkoff consiguió el compromiso tras viajar esta semana entre Oslo y San Petersburgo para reunirse con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y con Putin. Sería la cuarta ronda impulsada por la administración Trump; la última fue en Ginebra, en febrero. Un vocero del Kremlin indicó que la próxima se haría probablemente en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, alrededor de mediados de noviembre.
En paralelo, la relación entre Donald Trump y Zelenski está en un nuevo punto bajo. Moscú se vio favorecido por el acuerdo para que Rusia le provea diésel a Estados Unidos y por el rechazo reciente de Trump a nuevas sanciones. Kiev, en cambio, sufrió interrupciones en el apoyo satelital a sus drones después de rechazar el pedido del presidente estadounidense de frenar los ataques a la infraestructura petrolera rusa. En Ucrania temen que esto aliente a Putin a no ceder.
Witkoff también logró la liberación de un estadounidense preso por más de cuatro años, acusado de combatir como mercenario en Ucrania. El enviado describió a Putin como un "humanitario" durante el encuentro, un comentario que causó consternación en Kiev.
Posiciones todavía distantes
Rusia exige el control total de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, regiones que anexó ilegalmente meses después del inicio de la invasión a gran escala en 2022, además de Crimea, que tomó en 2014. Ocupa cerca del 20% de Ucrania, pero no logró capturar todo el territorio que reclama. Pide también que Ucrania retire sus tropas de esas regiones, renuncie a ingresar en la OTAN, reduzca su ejército y elimine restricciones al idioma ruso y a una rama de la Iglesia ortodoxa afín a Moscú.
El jueves, en la televisión estatal, Putin dijo que Rusia está "lista para negociar y buscar soluciones", pero agregó: "Si algunos prefieren un camino diferente, que así sea. En cualquier caso, todos los objetivos de la operación militar especial se cumplirán".
Zelenski sostiene que ceder territorio dejaría a Ucrania más vulnerable. Reafirmó su apoyo a un alto el fuego que congele las líneas del frente, seguido de conversaciones, algo que Moscú rechaza hasta lograr un acuerdo integral en sus términos.
Garantías de seguridad sin resolver
Kiev y Moscú mantienen contactos limitados para canjear prisioneros y devolver cuerpos de soldados, pero las rondas previas no avanzaron en las garantías de seguridad. Ucrania las considera esenciales, idealmente con ingreso a la OTAN, opción que Putin rechaza y que Washington descarta por ahora. Entre las alternativas se mencionan garantías directas de Estados Unidos en un "formato tipo Artículo 5", según describió Zelenski, y el respaldo de la Coalición de los Dispuestos, alianza de 30 países liderada por Europa. El Artículo 5 de la OTAN establece que un ataque a un miembro es un ataque a todos.
"Todas estas garantías son posibles sobre la base de un ejército ucraniano fuerte, en número y calidad, con financiamiento claro y no pequeño. Nuestros colegas en Europa y Estados Unidos lo saben", dijo Zelenski a periodistas el jueves. Tras los ataques masivos de la semana, sostuvo que solo una mayor presión occidental cambiaría el cálculo de Moscú: "Cuando Rusia responde a las negociaciones con misiles balísticos, hace falta presión real sobre Rusia".
Una lectura
El corredor humanitario en Jersón muestra que hay margen para acuerdos acotados, pero no altera los puntos de fondo: territorio, alto el fuego y garantías. Con Washington presionando a Kiev y flexibilizando su postura hacia Moscú, la ronda de noviembre se presenta con una asimetría que Ucrania ve como desventaja. Queda por ver si el mecanismo humanitario se sostiene en la práctica y si las partes llegan a Abu Dabi con algo más que la voluntad declarada de sentarse.
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