Un documental de la ARD cuenta cómo Jeff Bridges rescató la cámara Widelux
"Jeff Bridges' analoges Abenteuer" se estrenó en Fráncfort con la presencia del actor. Narra el renacimiento de la cámara panorámica japonesa, discontinuada desde 2000, que hoy se vende como Wideluxx.

El actor estadounidense Jeff Bridges presentó en Fráncfort el documental "Jeff Bridges' analoges Abenteuer" ("La aventura analógica de Jeff Bridges"), que cuenta cómo volvió a fabricarse la Widelux, una cámara panorámica japonesa que dejó de producirse. La première fue en la sala de transmisiones de la radiodifusora Hessischer Rundfunk (HR). La película ya está en la mediateca de la ARD y se emitirá en HR el 3 de noviembre, a las 22.
Una cámara que barre la escena
La particularidad de la Widelux es su objetivo: al apretar el disparador, la lente se desplaza sobre el campo de imagen y registra una toma gran angular extrema y plana. Si el objeto se mueve, aparecen estelas borrosas y las proporciones se desajustan, lo que da a las fotos un aire surrealista o psicodélico. Incluso puede verse dos veces a una misma persona si cambia de lugar con la rapidez suficiente.
Entre los fanáticos de la fotografía analógica experimental generó un culto. Según el relato, también la usaba con frecuencia el director Stanley Kubrick.
De la extinción al proyecto
El último ejemplar se fabricó en Japón en 2000. Unos años después, la fábrica se incendió y se destruyeron todos los documentos y planos de construcción. Hoy las Widelux son piezas de colección.
Bridges la usa desde mediados de los años setenta para documentar el detrás de escena de sus rodajes, y expuso esas fotos en galerías. Preocupado por el destino de su cámara favorita, dio una entrevista en video a la revista de fotografía "Silvergrain Classics", de Bad Nauheim, en Hesse. Allí surgió la idea de relanzarla.
La revista la edita la pareja formada por el fotógrafo Marwan El Mozayen y la violinista de la orquesta sinfónica de HR Charys Schuler. Consultaron a conocidos con conocimientos técnicos sobre cómo reproducir el aparato e intentaron sumar a Leica, que rechazó la propuesta. Finalmente fundaron una empresa junto a Bridges y su esposa Susan para lanzar una nueva serie, llamada Wideluxx.
El documental, dirigido por Ingo Schmoll, muestra a los cuatro probando uno de los primeros prototipos en Santa Barbara, California, donde viven los Bridges. La primera tirada fue de 350 cámaras, a 5.200 euros cada una, y se agotó en pocas semanas.
La noche del estreno
Al final de la proyección hubo aplausos prolongados. Bridges subió al escenario con su esposa, El Mozayen, Schuler y Schmoll. Contó que Susan, que sigue trabajando como fotógrafa, le regaló su primera Widelux para la boda, hace casi 50 años. Como en los rodajes pasaba mucho tiempo esperando, empezó a fotografiar en el set.
Sus primeras fotos salieron mal, recordó, porque sus dedos aparecían en la imagen. Desarrolló entonces una técnica: sostiene la cámara con una especie de agarre de pinza en la parte trasera. Lo demostró en el escenario y fotografió al público. Ante la pregunta de una periodista sobre qué le gustaba más de Hesse, respondió: "Esta gente, mis amigos".
Una lectura
La historia muestra cómo un nicho analógico puede sostener un producto caro: la agotada primera serie sugiere demanda entre coleccionistas y aficionados. Queda abierto si la producción continuará más allá de esa tirada inicial, algo que no se precisó.
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