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Martes 27 de octubre de 2026

Un documental retrata a Wolf Biermann, a punto de cumplir 90 años

"Biermann. Warte nicht auf bess're Zeiten", de Jens Meurer, llega a los cines alemanes. Repasa la vida del cantautor cuya expulsión de la RDA, en 1976, desató una ola de protestas.

Redacción

· 3 min de lectura

Un documental retrata a Wolf Biermann, a punto de cumplir 90 años
Imagen · Frankfurter Allgemeine

El director Jens Meurer estrena este jueves en los cines de Alemania el documental "Biermann. Warte nicht auf bess're Zeiten" ("No esperes tiempos mejores"), sobre el poeta y cantautor Wolf Biermann, que está por cumplir 90 años. La película dura dos horas y propone un retrato personal, apoyado en una larga serie de materiales históricos.

El concierto de Colonia

El punto de partida es el recital que Biermann dio el 13 de noviembre de 1976 en el Sporthalle de Colonia, tras el cual la RDA decidió quitarle la ciudadanía. Muchos consideran esa expulsión el comienzo del fin del Estado alemán oriental, algo que no puede demostrarse. La interpretación no es descabellada si se tiene en cuenta la ola de protestas que la medida provocó en el Este y en el Oeste, y las numerosas salidas del país que siguieron.

Al bajar del escenario, Biermann se reía. Hoy lo explica así: era "la alivio, la alegría, la suerte de no haberme destruido, ni en doce años ni en cuatro horas y media". Ese es el tiempo que duró, por un lado, la prohibición de actuar en la RDA, que en los hechos fue una prohibición de ejercer su oficio, y, por otro, el concierto en el Oeste.

Socialismo y práctica totalitaria

Erich Honecker había dicho que la RDA era "un Estado limpio" y que Biermann traicionaba posiciones socialistas. Biermann, que se mudó de Hamburgo a la RDA en 1953, sostiene que nunca discutió "la idea del socialismo en sí, sino solo la práctica totalitaria". Contó además: "Siempre conté con que me mataran, me encerraran, me golpearan, qué sé yo. Solo me protegía que ya era demasiado conocido". El film muestra de pasada el catálogo de la Stasi para la "descomposición de la personalidad".

Una vez en el Oeste, dijo a su público que no le gustaba esa sociedad, que no la conocía y que no la quería. Tampoco se ahorró críticas a los ciudadanos de la RDA tras la caída del Muro. Una declaración de la época que el director incluye lo defiende de quienes lo acusan de oportunista: "Cómo me va a mí personalmente, de eso no deduzco mi postura básica sobre la RDA y menos aún sobre el socialismo".

En Occidente, la expulsión se vio como un autogol de la RDA, pero no se celebró como un botín. El conductor de la ZDF Joachim Jauer advirtió que la tolerancia de la sociedad occidental, frente a la de la RDA, se probaría en cómo conviviera con Biermann.

Por qué dejó de ser comunista

Biermann explica su ruptura con el comunismo no con filosofía de la historia sino con una idea de Karl Popper: que al volver al paraíso espera el infierno. "Por eso ya no puedo ser comunista", dice. También cuenta que escribió y cantó siempre para defenderse de algo o para sacárselo de encima, algo que arrastraría desde el asesinato de su padre y de unos treinta familiares por los nazis. Y sobre los golpes afirma que uno se destruye sobre todo por los que no devuelve en la disputa del mundo.

Entre quienes aparecen en el film están las actrices Brigitte Soubeyran y Eva-Maria Hagen, la escritora Barbara Honigmann, que lo llama "nuestro Bob Dylan", Armin Mueller-Stahl, Joachim Gauck y su esposa Pamela, además de músicos y seguidores actuales.

Una lectura

El documental no profundiza en las consecuencias políticas de la expulsión ni en las contradicciones del socialismo realmente existente: usa la historia como andamiaje de un retrato. Con ese enfoque, que da a Biermann tiempo para pensar y explayarse y evita la cercanía íntima, la película funciona como monumento y como clase de historia alemana, y llega, según su crítica, a tiempo para un artista que sigue siendo un gran intérprete.

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