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Domingo 25 de octubre de 2026

Una encuesta alemana marca la mesa como zona libre de celulares

Según un sondeo de Civey para Vodafone, el 63% considera una falta de educación que la otra persona use el celular mientras comen juntos. Casi nadie lo hace en un primer encuentro, pero en el trabajo la tolerancia es mayor.

Redacción

· 2 min de lectura

Una encuesta alemana marca la mesa como zona libre de celulares
Imagen · Der Spiegel

El uso del celular durante una comida compartida es una de las situaciones que más molestan. Así surge de una encuesta del instituto Civey, realizada por encargo de la empresa de telecomunicaciones Vodafone, a unas 2.500 personas en Alemania: el 63% dijo que le parece descortés que su interlocutor mire el teléfono mientras comen juntos. Sin embargo, el 17% admitió que, al menos de vez en cuando, lo hace.

Conversación, cine y teatro

El rechazo es todavía mayor en la charla cara a cara: casi tres cuartos de los consultados (71%) consideran de mala educación que el otro se ponga a mirar el celular. Aun así, el 9% reconoció que lo hace en algún momento de una conversación personal.

En el cine o el teatro, el 34% juzga inapropiado que la persona que acompaña saque el teléfono. Allí el hábito es menos frecuente: el 6% admitió usarlo, al menos ocasionalmente.

Trabajo, cama y primera cita

En reuniones y en el puesto de trabajo, revisar correos o mensajes parece estar en buena medida aceptado: solo alrededor del 21% lo percibe como una falta de respeto. El mismo porcentaje aparece cuando alguien toma el celular en la cama, junto a su pareja.

En una primera cita, el 40% vería mal que se mire el teléfono. En la práctica ocurre poco: solo el 2% dijo hacerlo aunque sea de forma ocasional.

Diferencias por género

La encuesta no halló grandes diferencias entre hombres y mujeres en la valoración. Durante la comida y en la conversación personal, hay algo más de mujeres molestas. En la cama y en el cine o el teatro, son algo más los hombres que se sienten incómodos cuando su acompañante se conecta.

Una lectura

Los datos muestran una brecha entre lo que se reprocha y lo que se hace: en todas las situaciones, quienes admiten usar el celular son bastante menos que quienes lo ven como una falta. Los límites sociales parecen más firmes donde hay contacto directo y atención compartida, y más laxos donde el teléfono se asocia con obligaciones laborales. Queda abierto cómo se formularon las preguntas y cuánto de lo declarado coincide con la conducta real, ya que los porcentajes de uso son autodeclarados.

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